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Asia y China

Terremoto de 7,7 sacude Flores: casi medio centenar de muertos y 2,000 evacuados

El sismo golpeó la costa de la isla indonesia en la madrugada del sábado; la alerta de tsunami fue activada y luego suspendida, pero los hospitales locales ya operan al límite.
Foto: prensa.com
Asia y Chinadomingo 16 de agosto de 2026

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió este sábado la costa de la isla de Flores, en el este del archipiélago indonesio, dejando casi medio centenar de muertos y obligando a evacuar a unas 2,000 personas de las zonas costeras. Las labores de búsqueda y rescate continúan.

El epicentro se ubicó a unos 62 kilómetros al noroeste de Ende —la ciudad más poblada de Flores, con cerca de 90,000 habitantes— y a una profundidad de 10 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El sismo ocurrió cerca de las 6:00 de la mañana hora local (22:00 GMT del viernes).

El balance de víctimas mortales distribuye los fallecidos entre varios distritos: Manggarai (24), Manggarai Oriental (17), Sikka (3), Ngada (1), Ende (1) y Manggarai Occidental (1). El número de heridos y desaparecidos permanece sin confirmar.

Más de un centenar de viviendas sufrieron daños, se registraron aludes en varios puntos de la isla y algunas zonas experimentaron inundaciones tras olas de hasta cerca de un metro de altura en el distrito de Ende. El aeropuerto de Komodo, destino turístico de la región, resultó afectado aunque sigue operativo, según informó el ministro de Transportes, Purwagandhi.

Los hospitales de la zona enfrentan una situación crítica. Un portavoz de la Agencia de Gestión de Desastres Local, Seko, indicó a EFE que los centros médicos tuvieron que evacuar pacientes al exterior y que «no tienen tiendas suficientes» para alojarlos.

La alerta temprana de tsunami fue activada tras el sismo y suspendida poco después. El experto Daryono, de la Asociación Indonesia de Expertos en Desastres, explicó a EFE que el terremoto no desencadenó deslizamientos submarinos significativos, razón por la cual «no causó inundaciones destructivas en la costa». El contraste con el terremoto de igual magnitud —7,7— que golpeó Flores en 1992 es revelador: aquel sismo generó un deslizamiento submarino masivo y un tsunami con olas de hasta 26 metros que dejó unos 2,500 fallecidos.

Horas después del primer sismo, un segundo terremoto de magnitud 6,9 sacudió la isla de Sumatra, al norte del país, a una profundidad de 183 kilómetros según el USGS. Hasta el momento no se han reportado víctimas ni daños materiales, y las autoridades no activaron alerta de tsunami.

Indonesia se asienta en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, zona de intensa actividad sísmica y volcánica por la convergencia de varias placas tectónicas. El archipiélago, formado por más de 17,000 islas —algunas de difícil acceso—, registra con frecuencia terremotos de gran magnitud.

El dato importa más que el ruido. Lo que este episodio vuelve a poner sobre la mesa es la brecha entre la frecuencia de los desastres naturales en Indonesia y la capacidad de respuesta de su infraestructura hospitalaria y de emergencias. Hospitales sin carpas suficientes, aeropuertos dañados y comunidades costeras que aún cargan con el trauma de 1992: la resiliencia no se construye solo con alertas tempranas, sino con inversión sostenida en infraestructura y logística de emergencia. Cada sismo de esta magnitud es, también, una auditoría involuntaria del estado real de esa preparación.

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