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Oriente Medio y África

Sin negociaciones con Irán: Trump «no tiene prisa» mientras el apoyo a la guerra cae al 31 %

La Casa Blanca descarta conversaciones activas con Teherán y eleva la presión económica con la operación «Paria económico», aunque la opinión pública estadounidense se aleja del conflicto.
Foto: infobae.com
Oriente Medio y Áfricajueves 27 de agosto de 2026

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Leavitt, fue categórica este jueves: «No se están produciendo negociaciones con Irán en este momento». La condición para reanudarlas, según explicó a Fox News, es que Teherán demuestre disposición real a sentarse a la mesa. «Aún no hemos visto tal disposición», añadió.

El conflicto lleva casi seis meses desde su inicio el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel abrieron operaciones contra la República Islámica. Desde entonces, Washington mantiene un bloqueo naval que Leavitt calificó de «sumamente eficaz» y que, según afirmó, le otorga a EE.UU. control efectivo sobre el estrecho de Ormuz. Teherán rechaza esa caracterización e insiste en su propia autoridad sobre la vía comercial.

El presidente Trump, consultado por la cadena catarí Al Jazeera, descartó cualquier urgencia diplomática: «No tengo plazo alguno. Estamos ganando con mucha ventaja». Preguntado sobre si las medidas económicas superan en eficacia a un ataque militar, respondió con una ecuanimidad que resume la doctrina de su administración: «Ambas son efectivas».

El lunes, Washington anunció la operación «Paria económico», sin fecha de aplicación todavía, orientada a sancionar a cualquier actor que comercie con Irán. La medida apunta a estrangular los ingresos del régimen sin necesidad de escalar militarmente, aunque Leavitt subrayó que Trump «mantiene todas las opciones sobre la mesa».

El martes, Trump había asegurado que las fuerzas militares estadounidenses desminaron el estrecho de Ormuz y advirtió a Irán contra cualquier intento de colocar nuevos explosivos en el paso marítimo, señal de que la presión operativa no cede pese al compás de espera diplomático.

El flanco interno, sin embargo, se complica. Una encuesta de Ipsos/Reuters publicada este miércoles sitúa el apoyo de los estadounidenses a la guerra en el 31 %, frente al 34 % de inicios de agosto y el 37 % registrado en marzo, pocas semanas después del inicio del conflicto. La tendencia es sostenida y descendente.

Leavitt, por su parte, dejará el cargo esta semana para continuar como asesora externa del mandatario.

Conviene mirar los incentivos. La estrategia de máxima presión económica —bloqueo naval, control del estrecho, sanciones universales— busca doblegar a Teherán sin el costo político de una escalada terrestre. Es una apuesta coherente con la doctrina Trump: resultados sin compromisos abiertos. El dato del 31 % de apoyo popular importa, pero no necesariamente determina el calendario: las administraciones que han negociado desde posición de fuerza suelen hacerlo cuando el adversario acusa el desgaste, no cuando las encuestas domésticas presionan. El verdadero indicador a seguir no es el humor del electorado estadounidense, sino la capacidad de Irán para sostener su economía bajo un régimen de sanciones que, si la operación «Paria económico» se aplica con rigor, podría cerrar los últimos circuitos de financiamiento del régimen. La historia sugiere cautela: las sanciones totales son difíciles de hacer cumplir, y cada excepción erosiona la presión.

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