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Oriente Medio y África

Seis meses de guerra en Irán: inflación del 88%, ejecuciones y amenaza de censura total

El conflicto iniciado el 28 de febrero de 2026 no muestra señales de fin; la economía iraní se desintegra y el régimen endurece su control político mientras afloja, bajo presión, el velo.
Foto: elnacional.com
Oriente Medio y Áfricamartes 25 de agosto de 2026

El 28 de agosto de 2026 se cumplen seis meses desde que Estados Unidos e Israel lanzaron operaciones militares contra Irán. Trump anunció entonces que el conflicto duraría «unas semanas»; seis meses después, según la fuente fechada el 25 de agosto de 2026, no hay visos de finalización.

Los iraníes han soportado 39 días de bombardeos continuos, concentrados especialmente en Teherán, aunque la capital no registra ataques desde abril y los últimos se produjeron en julio en el sur del país. El frente más activo hoy no es el militar: es el económico.

Una economía en caída libre

La inflación interanual alcanzó el 87,9% en julio; en alimentos, el 128%. El rial tocó el lunes un nuevo mínimo histórico: 2.025.000 unidades por dólar en mercados no oficiales. «Cada día somos más pobres y hasta nos cuesta adquirir los productos básicos», declaró a EFE Nahid, vecina de Teherán de 64 años. Fatima, de 39, afirmó que le resulta imposible «alimentar a mis hijos como debería» y que las frutas y la carne han desaparecido de su dieta.

La presión aumentará: Washington anunció la operación «Paria Económico», diseñada para cortar «todas las opciones económicas» de Irán con el objetivo de doblegar a la República Islámica.

Represión política sin pausa

La guerra no ha interrumpido las ejecuciones. En 2025 —dato histórico que la fuente sitúa en el contexto de «la campaña de ejecuciones de los últimos años»— se registraron 2.159 ahorcamientos. Desde el inicio del conflicto, Irán ha ejecutado al menos a 28 personas condenadas por participar en las protestas de enero, que comenzaron por la situación económica y derivaron en un movimiento contra la República Islámica. Docenas más han sido ejecutadas por supuesta colaboración con Estados Unidos o Israel.

El Parlamento aprobó a mediados de agosto un proyecto de ley que castigaría con hasta dos años de cárcel a iraníes que concedan entrevistas a «medios hostiles»; para medios considerados no hostiles se exigiría permiso del Ministerio de Inteligencia. La norma aún requiere el visto bueno del Consejo de los Guardianes y la promulgación del presidente Masud Pezeshkian, cuyo gobierno se ha opuesto a la legislación por considerarla «demasiado restrictiva».

El velo, campo de batalla simbólico

En medio del conflicto, las autoridades han relajado la represión sobre la vestimenta femenina. En zonas de Teherán hay cafés donde suenan canciones de Kylie Minogue o Dua Lipa y las mujeres circulan sin velo y maquilladas. Los sectores conservadores reaccionan con ira ante lo que califican de falta de «modestia» y presionan al gobierno; en las últimas semanas algunos establecimientos han sido cerrados por esas quejas.

La lectura de Continente

Conviene mirar los incentivos. Un régimen que ejecuta a disidentes, criminaliza las entrevistas periodísticas y destruye el poder adquisitivo de su población no está negociando desde la fortaleza: está administrando el colapso. La operación «Paria Económico» apuesta a que la presión económica acelere ese proceso; el riesgo es que, históricamente, el empobrecimiento extremo refuerza el control autoritario antes de quebrarlo, y son siempre, como señaló Fatima a EFE, «la gente normal y los más necesitados quienes pagan el precio».

El dato importa más que el ruido. Una inflación alimentaria del 128% y un tipo de cambio en caída libre no son indicadores de un régimen que aguanta indefinidamente, pero tampoco de uno que cede de inmediato. La historia sugiere cautela ante cualquier pronóstico de semanas.

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