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Loma Negra opera al 50% de capacidad mientras los inversores miran Argentina, no sus balances

El CEO de la centenaria cementera advierte que el contexto macroeconómico eclipsa los resultados propios. La empresa espera que minería, Vaca Muerta y el crédito hipotecario reactiven la demanda desde 2027.
Foto: bloomberglinea.com
Negociossábado 4 de julio de 2026

Loma Negra cumple cien años con una paradoja que su CEO, Sergio Faifman, describe con precisión quirúrgica: la compañía presenta balances sólidos y, aun así, su acción cae. El motivo no está en la empresa sino en el país.

«Para los inversores, hoy el ZIP Code pesa más que el balance y el negocio», dijo Faifman en una entrevista con Bloomberg Línea. La cementera cotiza en Nueva York y mantiene contacto permanente con inversores internacionales. Según el ejecutivo, cuando la compañía salió a bolsa en 2017 las preguntas giraban en torno al mercado del cemento; hoy, «casi el 90% de las reuniones con inversores giran alrededor de lo que sucede en Argentina».

El dato importa más que el ruido. En lo que va del año, el ADR de Loma Negra acumula una caída de 12,59%, pese a que los números del primer trimestre muestran una dirección distinta: ingresos netos por ventas de US$149 millones, un alza interanual de 1,1%, y un EBITDA ajustado consolidado de US$45 millones. La utilidad neta alcanzó ARS$40.627 millones, un 44% superior a la del mismo período del año anterior. El consenso de Bloomberg sobre el ADR recoge cinco recomendaciones de compra y tres de mantener.

Aun así, la empresa opera al 50% de su capacidad instalada. Loma Negra cerró 2022 con el mayor volumen de ventas de su historia; desde entonces, según Faifman, el mercado cayó más de 20% y todavía no ha recuperado esos niveles. La construcción, motor histórico de la demanda de cemento, permanece estancada.

La lectura de Faifman es, con todo, optimista en el horizonte. Identifica tres motores de recuperación: la minería, el desarrollo de Vaca Muerta y la consolidación del crédito hipotecario, este último con impacto esperado a partir de 2027. «La macro está bastante mejor. Lo que falta es desarrollar un mercado financiero que permita sostener créditos hipotecarios de largo plazo», señaló.

Conviene mirar los incentivos. La empresa llega a este momento con una posición financiera que Faifman describe como cómoda: una deuda de US$200 millones «totalmente manejable» y vencimientos diferidos hacia adelante. «No tenemos ningún problema ni de caja ni de deuda», afirmó. La capacidad productiva está instalada —plantas, logística, la red ferroviaria FerroSur y presencia nacional— y el ejecutivo subraya que, si la economía mejora, la compañía está «preparada para capturar rápidamente ese crecimiento».

El contexto accionario también cambió. Loma Negra quedó en manos de LATCEM, vehículo liderado por Marcelo Mindlin —dueño de Pampa Energía y ahora presidente del directorio de la cementera—, junto con Redwood Capital Management y fondos administrados por Moneda–Patria Investments. El grupo ingresó mediante la compra de deuda de InterCement, del grupo brasileño Mover, que atravesó un proceso de reestructuración.

Faifman, que lleva 32 años en la empresa y una década como CEO, describe el cambio como una ratificación del rumbo. La diferencia, dice, es de horizonte temporal: el accionista anterior priorizaba generación de caja y dividendos; los nuevos tienen «una visión más de largo plazo», lo que «quita presión y da mayor libertad para pensar inversiones». El ejecutivo fue explícito en descartar cualquier integración vertical con Pampa Energía: «Son compañías distintas, con distintos accionistas y Pampa no tiene participación directa en Loma Negra».

La historia sugiere cautela. Una empresa centenaria que ha sobrevivido a décadas de ciclos argentinos sabe que la capacidad instalada no garantiza demanda. El ajuste fiscal en curso mejora las expectativas macroeconómicas, pero el crédito hipotecario de largo plazo —condición que el propio Faifman señala como pendiente— sigue siendo la variable ausente. Mientras ese mercado no madure, Loma Negra seguirá siendo, ante los ojos del inversor internacional, un termómetro de Argentina antes que un negocio del cemento.

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