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Centro Cultural Aluna: 20.000 millones de pesos privados para llenar el vacío cultural del norte de Bogotá

El Gimnasio Fontana inaugura un recinto multiuso con cancha certificada por la FIBA, paneles solares y estudio de grabación, sin un peso del erario. La iniciativa demuestra lo que la inversión privada puede hacer donde el Estado no llega.
Foto: semana.com
Negociosmartes 7 de julio de 2026

El norte de Bogotá creció. La oferta cultural, no. Esa brecha es la que el Gimnasio Fontana decidió cerrar con recursos propios: cerca de 20.000 millones de pesos invertidos en el Centro Cultural Aluna, un recinto ubicado en Guaymaral, en la localidad de Suba, que puede albergar hasta 1.000 personas en eventos culturales, académicos o corporativos, y entre 300 y 400 asistentes en actividades deportivas.

El espacio cuenta con una cancha de baloncesto profesional certificada por la FIBA, lo que le permite recibir torneos nacionales e internacionales. A eso se suman un estudio de grabación profesional —diseñado por ingenieros que participaron en el estudio de Maluma en Medellín—, una sala de diseño e impresión 3D y un salón de silencio para actividades de meditación y bienestar. El proyecto también incorpora 120 paneles solares y aspira a la certificación LEED; el sistema permite, además, vender energía solar al sector de Guaymaral.

Natalia Zuleta, presidenta de la junta directiva del Gimnasio Fontana, explicó que el proyecto coincide con los 40 años del colegio y responde al crecimiento acelerado de la zona, impulsado por desarrollos como Lagos de Torca, la ampliación de la Autopista Norte y la expansión de municipios como Chía, Cota y Cajicá. «No es un auditorio de colegio, es más allá de eso», afirmó Zuleta, quien describió el espacio como una plataforma para artistas, productores, empresas, deportistas, niños, jóvenes y familias.

La construcción tomó cerca de un año y generó alrededor de 100 empleos directos e indirectos. La expectativa es que la operación del centro cree nuevos puestos permanentes vinculados a la producción, la logística, la operación técnica y la administración. La presentación pública de Aluna se realizó con la obra El coronel no tiene quien le escriba, dirigida por Jorge Alí Triana y producida por el Teatro Colón.

El recinto también tiene un componente arquitectónico y patrimonial: el Gimnasio Fontana forma parte de los proyectos diseñados por Rogelio Salmona, uno de los arquitectos más relevantes de Colombia. La visión de largo plazo contempla incluso la posibilidad de desarrollar un museo al aire libre que convierta el lugar en referente cultural y turístico de la ciudad.

Zuleta enmarcó la apuesta en un contexto más amplio: el sector educativo privado enfrenta retos por cambios demográficos y caída en la matrícula. Su respuesta no es la contracción, sino la reinvención. «Los colegios somos células que podemos generar progreso en nuestros entornos», sostuvo.

Conviene mirar los incentivos. Aluna es, en esencia, la demostración de que la iniciativa privada puede resolver déficits de infraestructura cultural sin cargar al contribuyente. Mientras el aparato estatal debate presupuestos y licitaciones, un colegio construyó en un año un recinto con estándares internacionales, generó empleo y proyectó sostenibilidad energética. El dato importa más que el ruido: 20.000 millones de pesos privados, cero pesos públicos, y una zona urbana que gana un activo que el Estado no proveyó. Ese es el modelo que Colombia necesita replicar, no regular.

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