Jared Kushner, asesor sénior del presidente Donald Trump, confirmó el lunes que las comunicaciones entre Estados Unidos e Irán son «más robustas que nunca», en declaraciones al corresponsal jefe de asuntos exteriores de Fox News, Trey Yingst, tras una serie de reuniones en Oriente Medio sobre el futuro de Gaza e Irán.
Kushner advirtió, sin embargo, que Teherán no ha actuado de buena fe: los funcionarios iraníes han intentado «engañar» a Washington con concesiones falsas y «esconder ciertas cartas». El asesor subrayó que Trump sigue comprometido con alcanzar un acuerdo, pero que persisten obstáculos severos.
El presidente Trump confirmó por su parte, también en una entrevista exclusiva con Fox News, los informes sobre la existencia de un canal de comunicación con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en medio del fraccionamiento del liderazgo político iraní. Teherán, por su lado, ha negado la existencia de ese canal.
La identidad exacta de los interlocutores del IRGC con Washington no ha sido precisada. El IRGC es considerado la facción más radical dentro del gobierno de Teherán y ha saboteado negociaciones anteriores mediante ataques a embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Las conversaciones previas se habían desarrollado con miembros del gobierno civil iraní, incluidos el canciller Abbas Araghchi y representantes del presidente Masoud Pezeshkian.
El secretario de Estado Marco Rubio ilustró en mayo la disfunción interna del régimen: «Se hace una oferta y luego tarda cinco o seis días obtener una respuesta porque hay que pasarla por todo el sistema. Tienen que encontrar al líder supremo donde sea que se esconda. Tienen que conseguir que la firme. Ese es su sistema», dijo ante reporteros en la Casa Blanca.
Kushner planteó que Trump está dispuesto a ofrecer a Irán un acuerdo económico que le permita prosperar, con una condición no negociable: abandonar su programa nuclear. «Tienen que querer ser un país de verdad», dijo Kushner. «Pueden ser uno de los países más ricos del mundo si así lo eligen».
La tensión en el estrecho de Ormuz sigue escalando. Trump afirmó que Estados Unidos «controla» Ormuz y llegó a declararlo territorio estadounidense, mientras que en paralelo exigió a Irán una «rendición con bandera blanca» tras el vencimiento de un plazo para alcanzar un acuerdo.
La lectura de Continente. Conviene mirar los incentivos. Irán enfrenta una presión económica acumulada y un aparato de seguridad —el IRGC— que históricamente ha preferido el conflicto a la apertura, porque el conflicto preserva su poder interno. La dualidad entre el gobierno civil de Pezeshkian y la Guardia Revolucionaria no es un detalle técnico: es el nudo central de cualquier negociación. Rubio lo señaló con precisión; Kushner lo confirma desde el terreno.
El dato importa más que el ruido. Si Washington ha abierto un canal directo con el IRGC —la facción que sabotea los acuerdos— es porque la administración Trump ha concluido que negociar solo con el gobierno civil es negociar con una fachada. Esa apuesta es arriesgada, pero es la única que tiene lógica si el objetivo es un acuerdo que se cumpla. La historia sugiere cautela: los precedentes de concesiones sin verificación han costado caro a Occidente.



