El Gobierno de Israel emitió este domingo una advertencia formal: si los lanzamientos de cometas desde la Franja de Gaza hacia comunidades israelíes fronterizas no cesan «de inmediato», el Ejército intensificará sus operaciones y podría ordenar evacuaciones en las zonas gazatíes desde donde se originen los incidentes. La advertencia fue comunicada por la oficina del primer ministro Netanyahu tras una reunión con el ministro de Defensa, Katz.
Al menos cuatro cometas procedentes de Gaza llegaron al kibutz Nahal Oz, ubicado a menos de un kilómetro del enclave palestino. Según los antecedentes entregados, el número total de objetos voladores recuperados durante los últimos días asciende a diez. El Ejército israelí confirmó que las cuatro cometas no portaban explosivos ni elementos peligrosos y que no representaron un riesgo inmediato para la población.
Pese a esa evaluación técnica, las fuerzas israelíes manejan la hipótesis de que Hamás podría estar detrás de los lanzamientos y que estos constituirían una forma de tantear la respuesta de Israel. El propio comunicado conjunto de Netanyahu y Katz lo deja explícito: «Israel no permitirá que la organización terrorista Hamás ni ningún otro actor de la Franja de Gaza vuelva a amenazar a nuestros pueblos ni a socavar la sensación de seguridad de nuestros ciudadanos».
Katz elevó aún más el umbral de respuesta al declarar que considera «cada lanzamiento como un acto de guerra en todos los sentidos» y que no se establecerán diferencias según el tipo de objeto ni según si contiene explosivos. «Un globo será tratado como una cometa, y una cometa como un dron, con explosivos o sin ellos», afirmó. Añadió que «cualquiera que organice, efectúe o facilite estos lanzamientos será tratado de inmediato y con la máxima severidad».
Según Haaretz, la primera de las cuatro cometas fue encontrada el viernes en un campo de cultivo de aguacates de Nahal Oz, mientras las otras tres llegaron durante el sábado. Los incidentes han reactivado en las comunidades israelíes cercanas a Gaza el recuerdo de los lanzamientos de cometas y globos incendiarios registrados desde 2018, período en que grupos palestinos utilizaron esos objetos para transportar material incendiario hacia territorio israelí, provocando incendios y daños en terrenos próximos a la frontera.
Conviene mirar los incentivos. La doctrina que anuncia Katz —tratar cualquier objeto lanzado como acto de guerra independientemente de su carga— es, ante todo, un mensaje de disuasión: elevar el costo percibido de cada incidente, por menor que parezca, para cerrar el espacio a provocaciones graduales. La historia del conflicto sugiere que las escaladas por acumulación de incidentes «menores» han precedido a ciclos de violencia mayor; la respuesta israelí busca cortar esa lógica antes de que se instale.
El dato importa más que el ruido: cuatro cometas sin explosivos no constituyen una amenaza militar convencional, pero sí un instrumento de presión psicológica sobre comunidades que vivieron el 7 de octubre. Que el Gobierno israelí haya convocado una reunión de alto nivel y emitido un comunicado conjunto por objetos sin carga letal revela cuánto peso político tiene la percepción de seguridad en la frontera. El equilibrio entre firmeza disuasoria y proporcionalidad será, una vez más, el eje del debate que se abre.



