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Oriente Medio y África

Hegseth: ataques cinéticos contra Irán siguen sobre la mesa mientras el bloqueo naval aprieta

El secretario de Defensa Pete Hegseth descartó «de ninguna manera» renunciar a la opción militar, incluso mientras Scott Bessent lidera la ofensiva económica sobre Teherán.
Foto: infobae.com
Oriente Medio y Áfricamartes 25 de agosto de 2026

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dejó en claro el 25 de agosto de 2026 que la administración Trump no ha cerrado la puerta a los ataques militares contra Irán. «De ninguna manera descartamos el uso de ataques cinéticos en cualquier punto del Estrecho de Ormuz o en las cercanías de Irán», declaró Hegseth. «Si necesitamos usarlos, los usaremos».

La declaración llega días después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sugiriera que la presión económica hacía «probablemente» innecesaria una guerra a gran escala. «Si estamos ejerciendo la máxima presión económica, entonces eso significa que probablemente no habrá un reinicio cinético a gran escala», estimó Bessent, aunque aclaró que «esto depende del criterio del presidente» Trump.

Pete Hegseth subrayó estar «en plena coordinación» con Scott Bessent respecto a la presión económica y «toda la presión que puede ejercer». Su diagnóstico sobre Irán fue directo: «Sabemos que Irán no puede soportarlo. En definitiva, su economía está en una espiral descendente».

El jefe del Pentágono describió además un bloqueo naval que calificó de «inexpugnable» en el Estrecho de Ormuz, a través del cual «fluye el petróleo» mientras «Irán no puede transportar nada». Atribuyó esa ventaja a las operaciones militares previas: «Las devastadoras acciones que nuestras Fuerzas Armadas llevaron a cabo contra su Armada y su capacidad de detección y visión, así como contra sus radares y misiles... Todavía conservan algunas capacidades, pero no se acercan en absoluto a lo que eran antes».

Bajo ese marco, Hegseth defendió que «una mayor presión económica solo garantiza que Irán no tenga más remedio que sentarse a la mesa de negociaciones y hablar abiertamente sobre su programa nuclear, tal como lo ha exigido el presidente».

La aparente tensión entre los mensajes de Hegseth y Bessent refleja, en realidad, una estrategia de dos carriles que Washington ha empleado con frecuencia: la palanca económica avanza en primer plano mientras la opción militar permanece visible en el horizonte. Conviene mirar los incentivos: Teherán sabe que el coste de escalar supera al de negociar, y Washington sabe que la credibilidad de la amenaza es el activo que sostiene toda la arquitectura de presión.

El dato importa más que el ruido. La combinación de un bloqueo naval operativo, una economía iraní en contracción y un programa nuclear sin resolver configura la coyuntura más exigente para el régimen en años. Si la presión económica produce resultados verificables en la mesa, la opción cinética habrá cumplido su función disuasoria sin dispararse. Si no, Pete Hegseth ha dejado claro que el presidente dispone de ella.

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