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El chip que nadie vio decidió un partido de Mundial

Un sensor inercial incrustado en el balón Trionda detectó un roce imperceptible para árbitros, cámaras y espectadores, anuló el empate croata y clasificó a Portugal en el Mundial 2026. La tecnología ya no asiste al árbitro: en la práctica, lo sustituye.
Foto: bbc.com
Internacionalviernes 3 de julio de 2026

El jueves 2 de julio, Portugal y Croacia disputaron uno de los partidos más intensos de la fase eliminatoria del Mundial 2026. El marcador final fue 2-1 a favor de Portugal, pero el resultado quedó eclipsado por la decisión arbitral más comentada del torneo hasta la fecha.

En el minuto 103, el defensor croata Josko Gvardiol anotó lo que parecía ser el empate 2-2. Las imágenes de televisión no revelaban irregularidad alguna. El árbitro noruego Espen Eskas ordenó revisión por posible fuera de juego. La pregunta era concreta: ¿había tocado el croata Igor Matanovic el balón en la jugada previa, habilitando así una posición ilegal de otro jugador? Ninguna cámara convencional podía responderla. El chip integrado en el balón, sí.

El dispositivo

El balón oficial del torneo, el Trionda fabricado por Adidas, incorpora una unidad de medición inercial —IMU, por sus siglas en inglés— alojada en uno de sus cuatro paneles. Para compensar el desplazamiento de masa que genera ese dispositivo, se colocan contrapesos en los paneles restantes. El sistema registra datos a 500 hercios, es decir, 500 veces por segundo, lo que permite identificar cualquier contacto con una precisión de dos milisegundos.

Eric Goff, profesor de Ingeniería Deportiva en la Universidad de Purdue, explicó el mecanismo en BBC Radio 5 Live: «En el caso de Croacia, al parecer el balón estaba en contacto con el jugador croata y se detectó una ligera variación en el movimiento fuera de esa estrecha ventana de dos milisegundos». Goff añadió que sería importante que la FIFA publicara los datos del balón en ese instante concreto, «para mostrar el pico de aceleración, aunque fuera leve».

La FIFA confirmó la secuencia en su cuenta de X: «Los sensores IMU alojados en el balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve y proporcionan a los árbitros un nivel de datos sin precedentes para tomar decisiones rápidas y precisas».

El sistema no opera en solitario. Una docena de cámaras situadas sobre el estadio graba a los 22 jugadores en el campo 50 veces por segundo. La combinación de ambas fuentes —posición de los jugadores y estado del balón— permite reconstruir la jugada con una resolución temporal que ningún ojo humano alcanza.

Precedentes y contexto

Conviene mirar los incentivos. Esta tecnología no es nueva: una versión similar ya estaba operativa en el Mundial de 2022 y en la Eurocopa de 2024. Lo que cambia en esta edición es la visibilidad del sistema y, sobre todo, su capacidad de decisión en un momento de máxima presión competitiva.

Para esta Copa del Mundo, la FIFA también implementó una versión mejorada de la tecnología semiautomatizada de fuera de juego. Las infracciones más evidentes se comunican directamente a los árbitros en el terreno de juego, reduciendo interrupciones y, según el organismo, el riesgo de lesiones derivadas de jugadas que se prolongan innecesariamente.

Las reacciones

El seleccionador croata, Zlatko Dalic, no ocultó su malestar: «El VAR mata las emociones, mata todo lo que llevas dentro. Hemos ido demasiado lejos con el VAR». Su homólogo portugués, Roberto Martínez, adoptó una postura más pragmática: «Fue un momento claro: los balones llevan ahora un chip y el sensor indica que el balón fue tocado».

El propio árbitro Eskas reconoció que no alcanzó a percibir el roce y que la decisión se tomó con base en la información proporcionada por la tecnología integrada en el balón. El dato importa más que el ruido: en este caso, el árbitro no arbitró; validó lo que la máquina ya había determinado.

Para Luka Modric, de 40 años, la eliminación supone con toda probabilidad el final de su trayectoria en los Mundiales. Para el debate sobre el rol de la tecnología en el deporte, el partido del 2 de julio abre un capítulo que apenas comienza.

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