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Oriente Medio y África

EAU suspende todo comercio con Irán tras acusar a Teherán de lanzar misiles balísticos

Abu Dabi corta vínculos comerciales y financieros con la República Islámica «hasta nuevo aviso»; Trump anuncia lo que llama «la operación económica más aplastante jamás tomada contra ningún país».
Imagen generada con IA
Oriente Medio y Áfricadomingo 23 de agosto de 2026

Los Emiratos Árabes Unidos suspendieron el miércoles todo comercio y transacciones financieras con Irán «hasta nuevo aviso», después de acusar a Teherán de disparar misiles balísticos hacia su territorio. Según la fuente, dos misiles entrantes cayeron en el Golfo Pérsico el martes por la noche, activaron alertas en todo el país y obligaron a residentes a buscar refugio.

El Ministerio de Relaciones Exteriores emiratí anunció la suspensión mientras declaraba mantenerse comprometido con «el diálogo, la cooperación y la integración regional». Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baghaei, negó que Irán hubiera lanzado misiles hacia los EAU.

La magnitud económica del corte es considerable. Antes del conflicto, los Emiratos eran uno de los mayores socios comerciales de Irán: proveían más del 30% de sus importaciones —valoradas en 21.000 millones de dólares— y absorbían cerca del 13% de sus exportaciones. Mohammad Farzanegan, profesor de economía de Oriente Medio en la Universidad de Marburg, Alemania, señaló que los EAU han sido «muy importantes para Irán como centro de reexportación» y han ayudado al país a «absorber parte de los choques causados por las sanciones».

El mismo Farzanegan advirtió que el embargo conlleva el riesgo de causar «daños sustanciales» también a los Emiratos. «Como país relativamente pequeño que busca mantenerse como centro regional de negocios y finanzas mientras atrae turistas e inversores, los EAU dependen en gran medida de la estabilidad regional», dijo. Kuwait y Baréin también han condenado a Irán por sus ataques regulares a embarcaciones en el Estrecho de Ormuz.

La suspensión emiratí se produce en paralelo a una escalada de presión estadounidense. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció nuevas medidas de aislamiento económico contra Irán, incluyendo el bloqueo de puertos iraníes. La semana pasada, el presidente Trump calificó el esfuerzo como el «Día D económico»; el miércoles fue más lejos y anunció: «¡Hoy anuncio LA OPERACIÓN ECONÓMICA MÁS APLASTANTE JAMÁS TOMADA CONTRA NINGÚN PAÍS!».

El contexto macroeconómico iraní agrava el cuadro. Según el Fondo Monetario Internacional, Irán enfrenta una inflación proyectada del 70% este año, una contracción económica del 5,4% y un rial que ha caído a mínimos históricos.

Conviene mirar los incentivos. La decisión emiratí no es solo un gesto diplomático: es el cierre de una válvula de escape que Teherán usaba para sortear sanciones occidentales. Que Abu Dabi —históricamente pragmático y reacio a los conflictos abiertos con su vecino— haya dado este paso sugiere que el cálculo de estabilidad regional ha cambiado de signo. Para los inversores y empresas que operan desde los Emiratos, la señal es clara: el riesgo de contagio del conflicto ya no es teórico. El dato importa más que el ruido: cuando el principal hub de reexportación de un país sancionado cierra sus puertas, el aislamiento deja de ser una presión gradual y se convierte en un cerco.

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