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Asia y China

Dos terremotos en horas sacuden Japón: 37 heridos y transporte interrumpido cerca de Tokio

Un sismo de magnitud 5,9 con epicentro en Ibaraki afectó la capital japonesa; horas después, un segundo movimiento de 6,2 golpeó Hokkaido. Las autoridades descartaron tsunami en ambos casos.
Foto: semana.com
Asia y Chinadomingo 23 de agosto de 2026

Japón registró dos terremotos en pocas horas este domingo 23 de agosto, en distintas regiones del archipiélago. El primero, de magnitud 5,9, tuvo su epicentro en el sur de la prefectura de Ibaraki, zona próxima a Tokio, y ocurrió durante la mañana. El segundo, de magnitud 6,2, sacudió la región de Hokkaido, en el norte del país, horas más tarde.

La Agencia Meteorológica de Japón informó que el sismo de Ibaraki tuvo una profundidad de 68 kilómetros y descartó la posibilidad de tsunami, lo que permitió reducir la alerta entre la población. Los sistemas públicos de emergencia se activaron con anuncios y sirenas para avisar a los ciudadanos.

La Agencia Japonesa de Gestión de Incendios y Desastres confirmó al menos 37 personas heridas, aunque la mayoría presentó lesiones menores. Uno de los casos más delicados fue el de una mujer de aproximadamente 80 años en Yokohama, al sur de Tokio, quien sufrió una lesión en la cadera al intentar levantarse durante el movimiento. Las autoridades locales informaron que fue atendida tras el accidente.

El terremoto también generó afectaciones en la movilidad urbana. La compañía East Japan Railway Company reportó interrupciones temporales en la circulación de varios trenes regionales mientras se realizaban revisiones de seguridad en las vías.

El segundo evento sísmico, centrado en una zona cercana a Hokkaido, mantuvo en alerta a los organismos de monitoreo japoneses. Hokkaido es una región conocida por su actividad sísmica, consecuencia directa de la ubicación del archipiélago sobre una zona de intensa interacción entre placas tectónicas. Las autoridades activaron los protocolos de vigilancia correspondientes para evaluar posibles daños y confirmar si existían riesgos adicionales para la población.

Conviene mirar los incentivos que moldean la respuesta institucional japonesa ante estos eventos. Japón mantiene uno de los sistemas de alerta temprana y gestión de desastres más desarrollados del mundo, resultado de décadas de inversión pública focalizada en infraestructura crítica y protocolos de respuesta rápida. El hecho de que 37 heridos —en su mayoría leves— sea el saldo de dos sismos de esta magnitud en una región metropolitana de la densidad de Tokio habla de esa arquitectura institucional. El dato importa más que el ruido: la capacidad de una sociedad para absorber shocks naturales sin colapso del orden público es, en sí misma, un activo de gobernanza.

La historia sugiere cautela, sin embargo. Japón sigue expuesto a una sismicidad estructural que ninguna ingeniería elimina por completo. La vigilancia continua de réplicas y la evaluación de daños en infraestructura ferroviaria son pasos necesarios antes de declarar normalidad. Lo relevante no es el susto del domingo, sino la capacidad de respuesta que cada evento pone a prueba.

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