La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) detectó al menos 22 casos de aspirantes que intentaron hacer trampa durante la aplicación del examen de control presencial celebrado en el Palacio de los Deportes, en la Ciudad de México. La prueba busca validar los resultados del proceso de ingreso a licenciatura 2026-2027 tras las irregularidades registradas en la modalidad en línea.
El rector Leonardo Lomelí informó en conferencia de prensa que hasta ese momento 34 mil personas habían presentado el examen en esa sede. Los 22 casos representan, en sus propias palabras, «poco» frente al total, pero confirman que una parte de los aspirantes volvió a intentar vulnerar el proceso de selección.
Entre las irregularidades documentadas figuran la alteración de comprobantes de cita —modificando nombre u otros datos del documento oficial descargable—, el uso de teléfonos celulares en los baños para consultar información, intentos de copiar y extraer el contenido del examen, y el empleo de lentes con cámara incorporada. Lomelí señaló que también hubo quien «de plano sí sacó su cámara y se puso a grabar».
Incidencias de menor magnitud, relacionadas principalmente con el uso de celulares, se registraron también en las sedes de León (Guanajuato), Oaxaca (Oaxaca) y Tijuana (Baja California), según informó el rector. La institución espera cerrar la jornada en el Palacio de los Deportes con 34 mil asistentes; sumadas las demás sedes, el total rondaría los 37 mil.
Lomelí reconoció que la universidad no midió bien la escala del mercado informal que rodea a los exámenes de admisión. «Creo que subestimamos el tamaño del negocio que desafortunadamente hay detrás de vender este tipo de ayuda», declaró. La experiencia, dijo, refuerza la posibilidad de que la UNAM regrese de forma permanente a la presencialidad mientras no existan garantías suficientes de equidad en las evaluaciones en línea. La decisión final quedará sujeta a las recomendaciones de la Comisión Técnica para la revisión del procedimiento del examen y los resultados del Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura 2026.
Respecto a los aspirantes a quienes se suspendió la aplicación, el rector precisó que todos tienen derecho a una revisión individual. Si se detectara un error atribuible a la institución, su derecho sería restituido antes de la publicación de resultados.
En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió a la UNAM un ejercicio de austeridad para abrir más espacios. Lomelí respondió que la universidad ha realizado «un esfuerzo de austeridad en los últimos años importante», aunque advirtió que el presupuesto «no ha crecido en términos reales» durante más de ocho años.
Conviene mirar los incentivos. El rector lo dijo con claridad: existe un negocio estructurado alrededor de los exámenes de admisión, y la modalidad en línea amplió su margen de operación. La respuesta institucional —regresar a la presencialidad, reforzar controles— es la correcta, pero llega después de que el daño ya afectó la equidad del proceso. El dato importa más que el ruido: 22 tramposos detectados entre 34 mil aspirantes no es una crisis, pero sí es evidencia de que los mecanismos de vigilancia en línea resultaron insuficientes. La UNAM enfrenta ahora la tarea de reconstruir la confianza en su proceso de selección sin que el aparato burocrático traslade ese costo, una vez más, a los aspirantes que sí cumplieron las reglas.



