El cierre del campus de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) este viernes no fue un episodio aislado. El remitente, identificado como AMER 764, envió un mensaje con el asunto «Haré una masacre» a secretarias de facultades, a la coordinadora administrativa docente y a la secretaria del decanato y de la Dirección de Postgrado y Postítulos de la Facultad de Ciencias Médicas. El texto incluía una fotografía de un cuchillo y una pistola, y el autor aseguraba pertenecer a una «organización terrorista satánica neonazi», mencionando la estructura radical No Lives Matter y la red 764.
Qué es la red 764
La red 764 es una organización transnacional especializada en la captación y explotación de menores a través de internet. Ha sido investigada en varios países por su vinculación con sextorsión, acoso organizado, distribución de material de explotación sexual infantil, inducción a las autolesiones, difusión de contenidos de violencia extrema, maltrato animal y campañas de amenazas contra instituciones y personas.
Su creador es el estadounidense Bradley Cadenhead, originario de Stephenville, Texas. Tenía 15 años en 2021 cuando la red inició sus actividades; el nombre del grupo deriva del código postal de esa localidad. Cadenhead cumple actualmente una condena de 80 años por posesión de material de abuso sexual infantil. Tras su arresto, la red se fragmentó en múltiples subgrupos: 676, Harm Nation, Leak Society, Court y No Lives Matter, según el Observatorio Guatemalteco de Delitos Informáticos.
La comunidad opera principalmente en Telegram y Discord, así como en comunidades de videojuegos y grupos de apoyo en línea. Está compuesta por cientos de grupos de discusión privados y públicos.
Alcance global
En Estados Unidos, hasta enero de este año, el FBI investigaba a más de 350 personas en todo el país vinculadas a la red 764 y grupos similares. El director del organismo, Kash Patel, describió ante un comité del Senado la actividad de estas redes como «el terrorismo moderno en Estados Unidos».
En Reino Unido, la Agencia Nacional contra el Crimen considera que grupos como 764 representan una de las amenazas en línea más graves. En junio, el adolescente británico Elijah Palmer fue condenado por incitar a la autolesión grave a una víctima, entre otros cargos; según la policía, estaba vinculado a 764 y había contactado a su víctima en Roblox y en Discord.
En España, a principios de este mes, las autoridades de Gipuzkoa, País Vasco, detuvieron a un menor considerado el principal referente de la red 764 en ese país. A ese menor se le atribuye el envío de numerosas amenazas contra centros educativos, organismos públicos y privados entre enero y abril de este año. El Ministerio del Interior español señaló que los ataques anunciados nunca llegaron a producirse, aunque generaron alarma social y obligaron al despliegue de dispositivos extraordinarios de seguridad.
El informe anual de la inteligencia belga, publicado en enero, advirtió sobre el «extremismo nihilista» de grupos como la red 764, corriente inspirada en antisemitismo, racismo, misantropía, satanismo y cultura skinhead. El reporte concluye que, a pesar de la diversidad de fuentes de inspiración, existe un marco ideológico «relativamente coherente» que «se aproxima más al extremismo de derecha».
La lectura de Continente
El caso de la Usach ilustra cómo una red nacida en un suburbio de Texas puede activar alarmas en Santiago, Bilbao o Londres con un costo operativo cercano a cero. La arquitectura descentralizada de 764 —diseñada precisamente para sobrevivir al arresto de sus líderes— convierte cada condena en una bifurcación, no en un cierre.
Conviene mirar los incentivos: plataformas que priorizan el crecimiento sobre la verificación de usuarios, menores con acceso irrestricto a canales cifrados y Estados que aún tratan estas amenazas como delitos informáticos menores en lugar de crimen organizado transnacional. El dato importa más que el ruido: 350 investigados en un solo país, 80 años de condena para el fundador y la red sigue operando. La respuesta institucional, hasta ahora, va por detrás de la amenaza.



