Edición Globaljueves 27 de agosto de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Europa

Polonia inaugura la estatua de la Virgen María más alta de Europa, financiada íntegramente por capital privado

El magnate Karkosik costeó de su bolsillo los 55,6 metros de hormigón y acero en Konotopie, sin un euro del contribuyente. El monumento ya apunta a convertirse en motor económico de una zona rural.
Foto: lapatilla.com
Europadomingo 16 de agosto de 2026

Polonia inauguró este sábado la figura de la Virgen María más alta de Europa: una estatua de 55,6 metros situada en la parroquia de Konotopie, en el norte del país. La ceremonia coincidió con la festividad de la Asunción de la Virgen y la obra fue sacralizada y abierta a los visitantes en el mismo acto.

La estructura supera los 38,5 metros del Cristo Redentor de Río de Janeiro y también al Cristo Rey de Świebodzin —52,5 metros con pedestal—, inaugurado en 2010. La referencia mundial sigue siendo la Madre de Toda Asia–Torre de la Paz, en Batangas (Filipinas), con 98,15 metros incluido el pedestal.

Para su construcción se emplearon aproximadamente 2.500 metros cúbicos de hormigón y una compleja estructura de acero diseñada para resistir los fuertes vientos de la zona. La estatua incluye un mirador panorámico accesible a los visitantes.

El proyecto fue financiado íntegramente por el multimillonario polaco Roman Karkosik, considerado uno de los hombres más ricos del país. Según las fuentes, la donación responde a un acto de agradecimiento personal vinculado a la recuperación de su hija tras una enfermedad grave. Ningún fondo público aparece en el origen de la obra.

Los autores del proyecto son el escultor Adam Jakub Matejkowski y el diseñador Aleksander Skórski. Ambos declararon que la importancia del monumento «no se basa solamente en tener dimensiones récord, sino en su capacidad de atracción para convertirse en un lugar de oración, reflexión y peregrinación».

La iniciativa no ha estado exenta de polémica. Karkosik anunció recientemente despidos colectivos que afectarán a unas 200 personas —casi la mitad de la plantilla— en su fábrica de metales. La coincidencia temporal entre la inauguración del monumento y los recortes laborales ha generado críticas públicas.

Las autoridades municipales y los residentes confían, no obstante, en que el monumento active pequeños negocios y servicios en una zona de perfil predominantemente rural y agrícola. Polonia consolida así una tradición de grandes monumentos religiosos construidos con capital privado tras la caída del comunismo; la basílica de Licheń, levantada con donativos particulares e inaugurada en 2004, es el antecedente más citado.

---

Conviene mirar los incentivos. Lo que Konotopie estrena no es solo un récord de altura: es un modelo de financiación que no pasa por el presupuesto estatal ni por la burocracia de los fondos europeos. Un particular asume el riesgo, decide el proyecto y entrega el resultado a la comunidad. Que el debate público se haya centrado en los despidos de Karkosik —decisión empresarial separada y legítimamente cuestionable— antes que en el hecho de que ningún contribuyente polaco pagó un zloty por la obra, dice mucho sobre los marcos con que se juzga la iniciativa privada en Europa.

El dato importa más que el ruido. Una zona rural sin atractivo turístico previo dispone ahora de un imán de peregrinación y, con él, de una oportunidad real para la pequeña empresa local. Eso no lo garantiza ningún plan de desarrollo regional; lo genera un incentivo concreto. La historia de los grandes santuarios europeos —Fátima, Lourdes, Częstochowa— sugiere que el flujo de visitantes puede transformar economías locales de forma duradera. Polonia, que lleva tres décadas demostrando que la fe y el mercado no son incompatibles, acaba de añadir 55,6 metros de evidencia.

Más sobre Europa

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →