El presidente Abelardo De La Espriella ofreció este lunes su primera alocución presidencial para detallar la atención al terremoto del pasado 10 de agosto y los lineamientos del plan de reconstrucción para las zonas más afectadas. La respuesta no tardó en llegar desde la oposición.
El expresidente Gustavo Petro anunció, a través de su cuenta de X, que solicitará el derecho de réplica que contempla la ley para responder en todos los canales de comunicación. «He de pedir la réplica que ordena la ley para hablar por todos los canales para demostrar cómo ha sido absurdamente ineficaz la ayuda a las víctimas del terremoto y cuál es el rumbo a seguir por la sociedad colombiana», escribió el exmandatario.
Petro, líder natural del Pacto Histórico, apunta a convertir la gestión de la emergencia en el primer campo de batalla político del nuevo gobierno. Su estrategia es doble: cuestionar la capacidad de respuesta del Ejecutivo y posicionarse como referente de lo que, según él, debería ser la dirección del país.
El expresidente también reaccionó a la visita que De La Espriella realizó al buque hospital Benkos Biohó durante su paso por Buenaventura. Según Petro, fue durante su administración que la embarcación comenzó a operar con personal médico completo. Afirmó que el actual gobierno «no contrató el personal de salud al entrar porque no sabía de la existencia del buque» y que «solo hasta varios días después del terremoto y sabiendo por mis trinos su existencia fue que se pudo poner de nuevo en marcha». Estas son afirmaciones de Petro, no hechos verificados de forma independiente por esta redacción.
En un tercer mensaje, el exmandatario criticó lo que describió como falta de reconocimiento del «sistema de prevención y atención primaria que se está muriendo».
El cuadro es conocido: un expresidente con base movilizada, acceso a los medios y disposición a usar cada instrumento legal disponible para erosionar la legitimidad del gobierno entrante. La réplica, si se concede, le otorgará a Petro pantalla nacional en un momento en que la ciudadanía está especialmente atenta a la respuesta estatal ante una catástrofe.
Conviene mirar los incentivos. Para el petrismo, una gestión de emergencia imperfecta es oxígeno político; para De La Espriella, la primera alocución era precisamente la oportunidad de fijar el relato antes de que la oposición lo hiciera. El dato importa más que el ruido: lo que los colombianos evaluarán en las próximas semanas no es el intercambio en X, sino la velocidad y eficacia con que lleguen recursos, infraestructura y atención médica a las zonas devastadas. Un gobierno que priorice resultados concretos sobre la disputa mediática tendrá la mejor respuesta posible a cualquier réplica.



