El dirigente opositor y exgobernador César Pérez Vivas reclamó este miércoles, ante una asamblea de ciudadanos en la capital mirandina, que Estados Unidos ejerza presión directa para que el régimen venezolano convoque elecciones presidenciales con participación de María Corina Machado.
«Nosotros sabemos que contamos con el apoyo de Estados Unidos para restituir la democracia, pero también le decimos al presidente Trump y a Marco Rubio que no se confíen de Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez. Exigimos que se le ponga fecha a la elección presidencial», declaró Pérez Vivas según recoge la fuente.
El exgobernador calificó los últimos 27 años de gestión como «la estafa más grande en la historia de Venezuela» y describió una crisis económica e institucional que, a su juicio, exige solución política inmediata. «Esta gente está padeciendo necesidades extremas, a nadie le alcanza lo que ingresa ni para comer. Por eso exigimos que esto tiene que ser ya», agregó.
En cuanto al mapa electoral, Pérez Vivas fue explícito en la jerarquía de objetivos de la oposición: aunque reconoció la importancia de gobernaciones y alcaldías, sostuvo que la prioridad absoluta es la Presidencia de la República. «Nuestra lucha es mantener y llevar a la Presidencia de la República a María Corina Machado», afirmó.
El dirigente también hizo un llamado a la ciudadanía en todo el territorio nacional a replicar el mensaje de movilización y organización, señalando que la alternativa democrática está preparada para defender el voto y lograr el cambio político. Subrayó, además, que los responsables de la crisis deben rendir cuentas ante la justicia y que el sufrimiento de la población exige el fin de la impunidad.
El dato importa más que el ruido. La intervención de Pérez Vivas revela la tensión central que atraviesa la oposición venezolana en este momento: la desconfianza hacia cualquier negociación que no desemboque en una fecha electoral verificable. El llamado explícito a Trump y a Rubio no es retórica menor; es un intento de anclar la política exterior de Washington a una condición concreta —la participación de Machado— antes de que eventuales acuerdos de distensión diluyan esa exigencia.
Conviene mirar los incentivos. Para el régimen, dilatar el cronograma electoral mientras negocia con Washington representa la estrategia de menor costo: obtiene alivio de presiones sin ceder el poder. Para la oposición, el único contrapeso a esa dilación es mantener a Estados Unidos comprometido con condiciones no negociables. Que un dirigente de peso pida públicamente a Rubio que no ceda ante los interlocutores del oficialismo indica que, dentro de la propia oposición, existe preocupación real de que la ventana se cierre sin resultados. La historia de Venezuela en los últimos años sugiere cautela ante cualquier proceso que no tenga fechas, garantías y árbitros independientes.



