El mercado automotor argentino sumó un competidor más de origen chino. Lynk&Co, marca creada en 2016 en Gotemburgo, Suecia, e integrada al Geely Holding Group —conglomerado al que también pertenecen Volvo Cars, Polestar y Lotus—, inició operaciones en el país a través del Grupo Belcastro con tres modelos SUV híbridos enchufables: el 01, el 06 y el 08.
Los precios de lanzamiento van desde los US$32.800 del modelo 06 hasta los US$63.200 del 08, con el 01 posicionado en US$37.900. La marca se propone ocupar una franja superior a las marcas chinas generalistas sin alcanzar el territorio del lujo tradicional, con énfasis en conectividad, equipamiento y sistemas de asistencia a la conducción.
Tres modelos, una misma arquitectura híbrida
El Lynk&Co 06 es el acceso a la gama. Con 4,35 metros de largo y una batería LFP de 19,09 kWh, declara 126 kilómetros de autonomía eléctrica y 1.280 kilómetros de autonomía total bajo el ciclo WLTC. Su potencia combinada alcanza los 299 CV y 578 Nm de torque, con una aceleración de cero a 100 km/h en 5,9 segundos —la más rápida de los tres modelos presentados.
El Lynk&Co 01, de 4,54 metros, combina un motor naftero 1.5 turbo de 137 CV con uno eléctrico de 143 CV para una potencia conjunta de 276 CV y 535 Nm. Su batería NCM de 17,7 kWh ofrece hasta 75 kilómetros en modo eléctrico y una autonomía total declarada de 850 kilómetros. Cuenta con cinco estrellas en las pruebas de Euro NCAP.
El Lynk&Co 08 encabeza la oferta con 4,82 metros de largo, una batería NCM de 39,6 kWh y la mayor autonomía eléctrica de la gama. Su sistema combina un motor naftero 1.5 turbo de 137 HP con uno eléctrico de 208 HP, alcanzando 345 HP y 580 Nm de torque, con aceleración de cero a 100 km/h en 6,5 segundos.
Los tres modelos comparten la transmisión híbrida 3DHT Pro de tres velocidades, tracción delantera, pantallas multimedia de gran formato, Apple CarPlay, Android Auto y función V2L para alimentar dispositivos externos.
El dato importa más que el ruido.
La llegada de Lynk&Co ilustra con precisión la dinámica que está reconfigurando el mercado automotor latinoamericano: la industria china ya no compite solo en precio bajo, sino que avanza hacia segmentos donde el margen es mayor y la fidelidad de marca, más duradera. Geely construyó esta estrategia absorbiendo ingeniería europea —Volvo, en particular— y trasladando esa credibilidad a etiquetas nuevas con costos de producción chinos.
Para el consumidor argentino, la ecuación es directa: más tecnología por dólar que la oferta europea o japonesa equivalente. Para los distribuidores locales y las terminales establecidas, la presión sobre precios y márgenes se intensifica. Conviene mirar los incentivos: en un mercado que recupera tracción tras años de contracción, el ingreso de competidores con respaldo industrial de escala global premia al comprador y obliga a los actores tradicionales a justificar cada peso de diferencial. La libre competencia, en este caso, llega con motor híbrido y pantalla de 15 pulgadas.



