La misión israelí desplegada en Colombia tras el terremoto del 10 de agosto regresó a su país después de once días de operaciones en Cali y otras zonas afectadas. La embajadora de Israel en Colombia, Aisen, anunció que el apoyo continuará con una tercera entrega de ayuda humanitaria, aún en preparación.
Los 82 rescatistas israelíes que viajaron al país llegaron equipados con tecnología especializada para localizar personas entre escombros y evaluar la seguridad estructural de edificaciones dañadas. Según Aisen, la delegación trabajó junto a equipos locales en labores de búsqueda, rescate y recuperación de víctimas. «Hace unos días, Colombia vivió uno de sus momentos más difíciles tras el fuerte terremoto que afectó a Cali y a otras regiones del país», señaló la diplomática.
La misión israelí formó parte de una respuesta internacional más amplia que, de acuerdo con la fuente, incluyó también equipos especializados de Estados Unidos y Ecuador. La Cancillería colombiana confirmó la integración de los rescatistas israelíes a las operaciones de emergencia junto con los organismos nacionales de socorro.
Antes de la retirada de la delegación, Israel ya había completado dos entregas de asistencia humanitaria. La segunda incluyó equipos e insumos médicos enviados con apoyo de Mashav —la agencia israelí de cooperación internacional— y del Ministerio de Salud israelí. «Pero no nos quedamos ahí. La ayuda continúa. Estamos preparando una tercera entrega de ayuda humanitaria para seguir acompañando a las personas y comunidades que todavía lo necesitan», afirmó Aisen.
La embajadora subrayó que la salida de los rescatistas no cierra el capítulo: «Nuestros rescatistas regresaron a casa, pero seguimos de la mano de Colombia».
El anuncio llega mientras las autoridades colombianas adelantan los esfuerzos de reconstrucción derivados del sismo, una emergencia que movilizó cooperación internacional de varios países.
Conviene mirar los incentivos. La respuesta israelí —82 especialistas, tecnología de búsqueda, dos entregas humanitarias completadas y una tercera en camino— ilustra el valor concreto de la cooperación bilateral basada en capacidades técnicas reales, no en retórica diplomática. En un momento en que el gobierno de Petro ha tensado las relaciones con Israel en otros frentes, es la sociedad civil colombiana afectada por el desastre la que recibe el beneficio directo de ese vínculo. El dato importa más que el ruido: la asistencia llegó, operó once días sobre el terreno y no se detiene con la retirada de los equipos. Eso es exactamente lo que distingue la cooperación de resultados de la cooperación de comunicados.



