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Frente Amplio chileno: la retirada de Jackson y la disputa por la conducción interna

Las elecciones internas del partido gobernante revelan fracturas entre su ala moderada y una izquierda que busca endurecer el tono y desplazar a la facción histórica de Revolución Democrática.
Foto: latercera.com
Las Américasdomingo 16 de agosto de 2026

El Frente Amplio (FA) de Chile celebra este fin de semana elecciones internas para renovar su comité central y su directiva nacional, y el proceso ha expuesto con claridad las tensiones que la fusión acelerada del partido nunca logró resolver del todo.

El dato más llamativo es la ausencia de Giorgio Jackson. El exministro, radicado en Barcelona, decidió no competir ni siquiera por un cupo como representante en el extranjero. Las cinco horas de diferencia horaria entre España y Chile, según personas cercanas a él, dificultaban cada vez más el control de su facción. Desde la distancia, Jackson participó en la elaboración de insumos para la campaña y se reunió de manera telemática con figuras ex RD como el secretario general Andrés Couble, la alcaldesa de Valdivia Carla Amtmann, el exembajador Sebastián Depolo y la exsubsecretaria Francisca Gallego. También se sumaron a esas conversaciones Rodrigo Echecopar y el alcalde de Maipú Tomás Vodanovic, aunque ninguno de los dos va como candidato.

La retirada de Jackson deja a su facción en una posición compleja. En el partido es un secreto a voces que el lote que responde al exministro sufrirá un fuerte declive tras esta elección, lo que podría afectar la estabilidad de la futura mesa directiva.

El desafío viene de la diputada Gael Yeomans, quien encabeza la lista «Unidad para avanzar» y ha construido su campaña sobre el malestar contra la «cultura del amiguismo» que, a su juicio, ha concentrado poder en quienes tienen vínculos de «amistad o posicionamiento previo». En un debate con la actual presidenta del FA, Constanza Martínez —quien busca la reelección—, Yeomans declaró que, de ganar, van a endurecer el tono contra el gobierno de José Antonio Kast: «Necesitamos una conducción que sea la peor noticia para el proyecto político de Kast y del Partido Republicano», afirmó según recoge la fuente.

Para la disputa por la directiva nacional, las fuerzas predominantes —ex Convergencia y ex RD, más otras figuras— respaldaron la lista de continuidad de Martínez. Para el comité central, en cambio, los dos grandes lotes optaron por ir separados: la facción más cercana al presidente Boric levantó la plataforma «Esperanza Socialista», mientras que el grupo vinculado a Jackson compite bajo el nombre «Hacer Frente».

Están habilitados para votar casi 60.000 militantes, aunque la participación esperada es mucho menor. En la elección de julio de 2024 votaron 12.479 personas, cifra que el partido aspira al menos a repetir.

Todos los pronósticos dan por vencedora a la lista de Martínez, pero prácticamente nadie cree que alcance el 66% de los votos que el sistema electoral del FA exige para retener los principales cargos. Si no llega a ese umbral, Andrés Couble perdería la secretaría general —único representante ex RD en la mesa— y su lugar lo ocuparía Yeomans. Además, Yeomans mantendría la jefatura de la bancada de diputados del FA, mientras que la jefatura de los senadores frenteamplistas quedaría en manos del senador por Valparaíso Diego Ibáñez, jefe de su campaña.

Conviene mirar los incentivos. Lo que se dirime este fin de semana no es una disputa ideológica de fondo —la fuente reconoce que no hay grandes pugnas doctrinales por resolver—, sino una pelea por el control del aparato y por quién define el ritmo de la oposición interna al gobierno de Kast. El dato importa más que el ruido: si el ala más dura del FA consolida posiciones en el comité central, la bancada y el senado, el margen para cualquier acuerdo con el centro político se estrecha. Para un Chile que necesita certezas institucionales y señales claras al mercado, la fragmentación de la izquierda gobernante no es necesariamente una mala noticia, pero una izquierda más radicalizada en la oposición tampoco simplifica el tablero. La historia sugiere cautela ante los reordenamientos internos que se presentan como renovación y terminan siendo, simplemente, un cambio de guardia.

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