La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que Fernando 'N', exalmirante de la Secretaría de Marina y presunto líder de una red de huachicol fiscal, quedará recluido en la prisión de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México. La titular de la FGR, Ernestina Godoy Ramos, adelantó además que habrá más órdenes de aprehensión derivadas del caso.
El esquema fue detectado tras el hallazgo de un buque en Altamira, Tamaulipas, con 8 millones de litros de combustible no reportado para evadir impuestos. Según Godoy, «con la participación de servidores públicos deshonestos, se realizaba el transporte y distribución de los combustibles a través de empresas legalmente constituidas».
Las operaciones de la red abarcaron los estados de Tamaulipas, Baja California, Colima, Sonora y la Ciudad de México. Hasta ahora, el caso ha derivado en la detención de al menos 15 personas.
La FGR precisó que Fernando 'N' no fue extraditado, sino expulsado de Argentina, país al que había ingresado en abril de este año utilizando documentos falsos. Godoy agradeció la colaboración de las autoridades de Estados Unidos y de la Cancillería de Argentina para concretar el traslado.
Según las investigaciones, Fernando 'N' lideraba la red junto con su hermano. Su cargo le habría permitido controlar áreas clave de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM). El mecanismo consistía en introducir ilegalmente combustible desde Estados Unidos mediante declaraciones aduaneras falsas que hacían pasar gasolina o diésel como aceites lubricantes, evitando así el pago de impuestos.
La FGR lo señala por delincuencia organizada con fines de cometer delitos en materia de hidrocarburos, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, lavado de dinero, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal equiparada.
En paralelo, el Partido Acción Nacional (PAN) exigió a la FGR y a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) investigar a 'Andy' López Beltrán por su presunta vinculación con el huachicol fiscal.
Lo que el caso revela
Conviene mirar los incentivos. Una red que requirió el concurso de un mando naval, funcionarios aduaneros y empresas formalmente constituidas no es un accidente: es la consecuencia lógica de un Estado que concentra el control del sector energético y reduce los contrapesos institucionales. Cuando el monopolio sobre hidrocarburos se combina con discrecionalidad burocrática, el huachicol —fiscal o físico— encuentra siempre una rendija.
El dato importa más que el ruido. Ocho millones de litros en un solo buque y operaciones en cinco entidades federativas describen una estructura de largo aliento, no un desvío menor. El dinero de los contribuyentes mexicanos financió, en parte, la evasión: cada litro que cruzó la frontera como «aceite lubricante» fue un impuesto no cobrado que el erario no recuperará. La pregunta que la FGR deberá responder con las próximas órdenes de aprehensión es cuántos eslabones del aparato estatal permanecen intactos.



