Edición Globalmartes 7 de julio de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveBoletinesAcerca
Estados Unidos

El Servicio Secreto perdió 102 llamadas de radio antes del disparo contra Trump en Butler

Un informe del Inspector General del Departamento de Seguridad Interior concluye que la agencia «perdió múltiples oportunidades» de detectar y neutralizar al atacante. Las fallas de comunicación y coordinación son el eje del documento de 64 páginas.
Foto: foxnews.com
Estados Unidosviernes 3 de julio de 2026

El dato importa más que el ruido. El 3 de julio, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interior publicó un informe de 64 páginas sobre el intento de asesinato del entonces candidato Donald Trump el 13 de julio de 2024 en Butler, Pensilvania. La conclusión de apertura no admite matices: el Servicio Secreto «perdió múltiples oportunidades de detectar, prevenir e interrumpir el intento de asesinato de Thomas Matthew Crooks».

La cifra central del documento es contundente. Las fuerzas del orden locales realizaron 102 transmisiones de radio sobre Crooks mientras este se desplazaba por el predio y tomaba posición en un techo cercano al escenario. El Servicio Secreto no recibió ninguna de ellas. En su lugar, la agencia solo registró cinco llamadas telefónicas y tres mensajes de texto relacionados con el individuo sospechoso, un volumen insuficiente para activar una alerta al equipo de protección de Trump.

El informe atribuye este vacío a una falla estructural: el Servicio Secreto y las autoridades locales operaban desde centros de comando separados por 257 yardas, con conectividad de radio «intermitente y muy limitada» entre sí. Esa fragmentación logística convirtió un sistema de seguridad en compartimentos estancos que no se comunicaban en tiempo real.

Las consecuencias de esa desconexión se acumularon en minutos. A las 6:09 p.m., la policía local llamó a la sala de comunicaciones del Servicio Secreto y de la Policía Estatal de Pensilvania para advertir sobre un sospechoso en el techo del complejo AGR. Según el informe, el supervisor de comunicaciones del Servicio Secreto delegó el seguimiento en el operador de controles de drones porque era «un momento ocupado» en las radios de la agencia. Ese operador, en lugar de preguntar a las autoridades locales dónde se ubicaba exactamente el complejo AGR —a apenas 155 yardas—, realizó una búsqueda en Google. Todavía buscaba cuando Crooks disparó.

El informe añade otra capa de vulnerabilidad: el sistema de drones del Servicio Secreto estaba fuera de servicio durante horas críticas. Era operado por un único funcionario que el Inspector General califica de «insuficientemente entrenado» y que no realizó pruebas del equipo antes del evento. Mientras tanto, Crooks había sobrevolado el área con su propio dron en un vuelo de reconocimiento de casi nueve minutos que pasó completamente desapercibido.

Conviene mirar los incentivos institucionales. El informe señala que la «falta general de políticas y procesos» del Servicio Secreto, combinada con un intercambio de inteligencia limitado y una colaboración deficiente con el personal de protección y las fuerzas locales, «creó las condiciones que llevaron a perder las oportunidades de prevenir y detectar el intento de asesinato». No se trata de errores individuales aislados, sino de un entorno organizacional que los hizo posibles.

En respuesta al informe, el Servicio Secreto emitió un comunicado señalando que concuerda con las recomendaciones del Inspector General y que «muchas de ellas ya fueron identificadas e implementadas como parte de los esfuerzos de reforma en curso». La historia sugiere cautela ante esas garantías: la reforma institucional es más lenta que el reconocimiento público del problema.

El ataque dejó un asistente muerto, dos heridos y una bala que, según el informe, pasó a menos de una pulgada del cráneo del entonces candidato. El motivo de Crooks sigue sin esclarecerse. Lo que sí queda documentado, con precisión de 64 páginas, es que el sistema diseñado para evitar ese desenlace falló en cada punto donde pudo haber funcionado.

Más sobre Estados Unidos

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →