El Pacto Histórico presentará una plancha conjunta con En Marcha y el Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (AICO) para disputar tres de los nueve puestos del Consejo Nacional Electoral (CNE) en la elección prevista para el 25 de agosto. Los candidatos son la exsuperintendente Cielo Rusinque, descrita como la ficha principal del expresidente Gustavo Petro; la abogada Ana Jimena Bautista; y el exembajador en Brasil Guillermo Rivera.
El CNE es el organismo encargado de inspeccionar partidos, vigilar su financiación y sus campañas, realizar el escrutinio general de las votaciones nacionales y declarar sus resultados. Es, además, el mismo tribunal que emitió el fallo contra la campaña Petro Presidente 2022. Aunque en teoría es independiente, su integración depende directamente de las colectividades políticas representadas en el Congreso.
El Pacto Histórico cuenta hoy con 66 votos. Dado que cada magistrado requiere 32 para ser elegido, la coalición alcanza matemáticamente para dos. Para lograr un tercero, ha estado haciendo lobby con las curules de paz y otros partidos minoritarios. Esa gestión ya generó fricciones: el congresista Jorge Tovar Vélez denunció públicamente que Rivera contactó uno a uno a varios representantes de las curules de paz para solicitar su apoyo, pese a haberlos criticado hace apenas un mes por respaldar al gobierno de Abelardo de la Espriella. «Hace un mes despotricaba de las curules de paz por nuestra manifestación de apoyo decidido al gobierno de Abelardo de la Espriella. Hoy, el mismo señor Guillermo Rivera ha llamado uno a uno a varios colegas», escribió Tovar.
La plancha también llegó precedida de una exclusión significativa: según informó La Silla Vacía, el expresidente Petro vetó la aspiración del exrepresentante Alirio Uribe, cercano a Iván Cepeda, porque consideraría que no defendió los votos del Pacto Histórico en las elecciones pasadas, es decir, que no respaldó la teoría del supuesto fraude electoral que el exmandatario «sigue defendiendo sin pruebas», según consigna la fuente.
En cuanto al mapa completo del tribunal, si el Pacto Histórico logra tres magistrados, el Centro Democrático en coalición con el Mira aspiraría a dos. Los partidos Liberal, Conservador y de la U quedarían con un cupo cada uno, y la silla restante iría a Cambio Radical, Salvación Nacional o los liberales.
Conviene mirar los incentivos. El CNE no es un organismo técnico cualquiera: es la instancia que puede sancionar o absolver campañas, reconocer o negar personería jurídica a partidos y certificar resultados electorales. Que el expresidente Petro seleccione personalmente a sus candidatos —y vete a quienes no compartieron su narrativa sobre el fraude— revela una estrategia de captura institucional, no de fortalecimiento del árbitro electoral. El dato importa más que el ruido: un CNE con un tercio de magistrados leales al petrismo no sería un contrapeso al poder ejecutivo, sino una extensión de él. Para quienes defienden el orden institucional y la separación real de poderes, la elección del 25 de agosto es menos un trámite parlamentario que una prueba de resistencia del sistema.



