Michael Cohen, el exabogado y fixer de Donald Trump que pasó de cómplice leal a testigo de cargo, ha confirmado a The New York Post su incorporación a la emisora 770 WABC de Nueva York como conductor radial. Cohen ocupará el espacio dominical que dejó el exgobernador Andrew Cuomo, quien toma un descanso veraniego.
El propietario de WABC, John Catsimatidis —conocido donante y simpatizante de Trump—, reveló que consultó al respecto con la Casa Blanca antes de formalizar el acuerdo. «Verifiqué con la Casa Blanca y no tuvieron objeción», declaró Catsimatidis al Post. «Entiendo que todo está bien.» Según el mismo Catsimatidis, Cohen aspira a un programa de cinco días a la semana, posibilidad que el empresario calificó de «probable».
Cohen describió el nuevo espacio como «completamente liberador» y afirmó que le dará «un canal sin filtros hacia la gente». Aseguró que trasladará a la plataforma radial su audiencia de 1,5 millones de seguidores acumulada en podcasts, YouTube y Substack. «La radio es íntima; es solo mi voz entrando directo a tu auto o tus audífonos», dijo. Añadió que quiere hablar por la «Mayoría Cansada», a la que describió como «completamente agotada por la pelea interminable en Washington».
En su primera aparición al aire, entrevistado por el propio Catsimatidis en el programa Cats Roundtable, Cohen adoptó un tono sorprendentemente conciliador con el presidente. «El pueblo americano votó por él. Setenta y nueve millones de personas votaron por ese hombre; permítanle cumplir su agenda», sostuvo. Reconoció discrepancias de método, pero defendió el ejercicio del poder ejecutivo por parte de Trump como prerrogativa legítima del cargo.
Cohen también reiteró acusaciones que ha formulado previamente por escrito: en enero pasado publicó en Substack que se sintió «compelido y coaccionado» a declarar contra Trump por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y el fiscal de Manhattan, Alvin Bragg, en el marco de los casos de fraude civil y pagos de silencio. «Letitia James y Alvin Bragg quizá no compartan oficina ni calendario político, pero sí comparten el mismo manual», escribió entonces. Esas afirmaciones son señalamientos de Cohen; Continente no las suscribe como hechos establecidos.
El historial de Cohen es conocido: admitió haber coordinado pagos de silencio previos a las elecciones de 2016 a la actriz Stormy Daniels y a la exmodelo Karen McDougal, ambas con alegaciones de relaciones con Trump, y luego se convirtió en testigo central en dos causas judiciales contra su exjefe.
La lectura de Continente. El regreso mediático de Cohen ilustra una dinámica recurrente en el ecosistema político estadounidense: el adversario de ayer puede ser el activo de hoy si los incentivos se alinean. Que Catsimatidis haya consultado a la Casa Blanca antes de contratar a quien fue testigo de cargo contra el presidente —y que la respuesta haya sido de no objeción— dice más sobre la arquitectura de lealtades en el entorno Trump que cualquier declaración de reconciliación. Para el oyente que busca «verdad sin filtros», conviene mirar los incentivos: un espacio dominical en una emisora de un donante republicano no es exactamente terreno neutral. El dato importa más que el ruido.


