El gobierno municipal de Ecatepec entregó a vecinos de la colonia Ampliación Tulpetlac un parque recreativo de mil 139 metros cuadrados tras una intervención que incluyó pintura de juegos infantiles y cancha de basquetbol, remozamiento de tableros, limpieza y reforestación del espacio.
La alcaldesa Azucena Cisneros Coss presidió la entrega y encuadró la obra dentro de un programa más amplio: la recuperación de 500 espacios públicos en el municipio. «Venimos de varias regiones, pero todo el tiempo es hacer y hacer obras. ¿Qué tenemos?, una devastación en lo largo y ancho del municipio, pero avanzamos», declaró la edil según la fuente.
En el parque se implementó el programa «Cambia de Cancha», mediante el cual el municipio ofrecerá actividades físicas y recreativas de forma gratuita, orientadas principalmente a jóvenes, con el objetivo declarado de lograr la reapropiación del espacio por parte de la comunidad.
Cisneros Coss también anunció ante los colonos que la zona enfrenta desde hace años escasez de agua potable. Como respuesta, el municipio rehabilitará los sistemas de rebombeo para mejorar la distribución del líquido a través de la red en las comunidades de esa región de Ecatepec.
Lo que el dato revela
Conviene mirar los incentivos. La propia alcaldesa admitió en voz alta lo que los vecinos de Ecatepec conocen de primera mano: el municipio arrastra un déficit acumulado de infraestructura que una cancha pintada y actividades gratuitas no resuelven por sí solos. La «devastación» que describe la funcionaria no es retórica menor; es el diagnóstico de décadas de gestión pública deficiente en uno de los municipios más poblados del Estado de México.
El modelo de entregar servicios bajo la etiqueta de «gratuito» merece precisión: no existe actividad sin costo; alguien la financia, y ese alguien es el contribuyente local. La pregunta relevante no es si el parque quedó bien pintado —la fuente indica que sí—, sino si el aparato municipal tiene capacidad real de sostener 500 rehabilitaciones y los programas asociados sin que el gasto se diluya en anuncios y actos de entrega. La historia de Ecatepec sugiere cautela. El problema del agua, reconocido en el mismo acto, ilustra que la brecha entre el anuncio y la solución estructural sigue siendo amplia.



