El dato importa más que el ruido: dos planetas del tamaño de Júpiter con densidades tan bajas que resultan menos densas que el algodón de azúcar. Eso es lo que confirmó un equipo internacional liderado por la Universidad de Oxford, en colaboración con la Université Côte d'Azur y la Universidad de Birmingham. Los hallazgos se publicaron en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
Los planetas, denominados TOI-791 b y TOI-791 c, orbitan una estrella enana de tipo F7 ubicada a unos 1.110 años luz de la Tierra, en la constelación austral de Volans. Aunque cada uno tiene aproximadamente el tamaño de Júpiter, sus densidades son notablemente bajas: TOI-791 b registra 0,038 gramos por centímetro cúbico y TOI-791 c, 0,047 gramos por centímetro cúbico. Júpiter, por comparación, promedia 1,33 gramos por centímetro cúbico, lo que lo hace entre 28 y 35 veces más denso que estos mundos recién descubiertos. El algodón de azúcar, referencia que los propios investigadores emplean, tiene una densidad típica de alrededor de 0,05 gramos por centímetro cúbico.
La rareza no termina en las cifras. Solo cuatro otros sistemas planetarios conocidos contienen múltiples planetas de este tipo —denominados «super-puff»—, lo que convierte al sistema TOI-791 en un laboratorio excepcional. Los dos planetas comparten además una disposición orbital inusual conocida como resonancia de movimiento medio 5:3: por cada cinco órbitas que completa el planeta interior, el exterior completa casi exactamente tres. Esa sincronía gravitacional genera variaciones medibles en el tiempo de tránsito de cada mundo, dato clave para estimar sus masas.
La detección inicial no provino de astrónomos profesionales. Voluntarios del proyecto de ciencia ciudadana Planet Hunters TESS identificaron TOI-791 b en 2019 y TOI-791 c en 2023 a partir de observaciones del satélite TESS de la NASA. El trabajo posterior combinó mediciones de telescopios en varios continentes, incluido el telescopio ASTEP (Antarctic Search for Transiting ExoPlanets) en la Estación Concordia, en la Antártida. Las largas noches invernales del continente helado permitieron observar tránsitos de más de 11 horas de duración sin interrupción —los más largos jamás registrados de forma continua desde tierra, según los investigadores— a lo largo de ocho años de observaciones acumuladas.
La autora principal, la doctora George Dransfield, de la Universidad de Oxford, señaló que «solo un puñado de estos planetas super-esponjosos son conocidos, y es aún más raro encontrar dos en el mismo sistema». Conviene mirar los incentivos que generan hallazgos como este: la combinación de ciencia ciudadana, telescopios antárticos y satélites espaciales amplía la capacidad de detección más allá de lo que cualquier institución individual podría lograr.
La explicación científica predominante apunta a que estos planetas poseen atmósferas enormes, ricas en hidrógeno y helio, que representan una fracción considerable de su masa total. Los investigadores sugieren que esas envolturas gaseosas podrían haberse formado cuando los planetas estaban mucho más lejos de su estrella, en regiones más frías del disco protoplanetario donde el gas se acumula con mayor facilidad alrededor de un núcleo sólido.
El profesor Amaury Triaud, de la Universidad de Birmingham e investigador principal del proyecto ASTEP en el Reino Unido, propuso llevar a cabo observaciones con el Telescopio Espacial James Webb para determinar si la atmósfera contiene especies con carbono, nitrógeno y oxígeno, lo que aportaría nuevas claves sobre el origen de estos mundos. El profesor Tristan Guillot, de la Université Côte d'Azur e investigador principal de ASTEP, subrayó que «las interacciones gravitacionales entre los planetas evolucionan durante períodos muy largos, de decenas de años o más», y destacó la importancia de la colaboración internacional para revelar la naturaleza de estos sistemas.
La historia sugiere cautela ante conclusiones prematuras: las teorías sobre la formación de planetas super-puff siguen siendo objeto de debate, y las observaciones futuras con el James Webb serán determinantes para dirimir las hipótesis en competencia.



