El presidente Abelardo De La Espriella firmó este viernes 21 de agosto dos decretos que marcan una ruptura directa con la herencia del gobierno Petro. El primero reactiva las exportaciones de carbón a Israel, suspendidas por la administración anterior. El segundo deroga los nombramientos que Gustavo Petro realizó en las juntas de las cámaras de comercio de todo el país.
La firma se produjo en la sede de Gobierno de Barranquilla, en una reunión con el ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, y el nuevo director de ProColombia, Samuel Bluman. El propio ministro describió la suspensión del carbón como «un tema ideológico absolutamente fuera de lo normal», ocurrido bajo el gobierno anterior.
De La Espriella subrayó el ritmo de la gestión: «Aquí está el decreto, y lo que llevamos son 15 días en el gobierno». La frase condensa la lógica de velocidad que el nuevo ejecutivo ha adoptado como sello político desde el primer día.
En materia de cámaras de comercio, el decreto ordena la destitución de todos los delegados que Petro había instalado en esas juntas. El ministro Gómez Amín confirmó que el gobierno ya cuenta con sus propios representantes «en tiempo récord», según palabras del mandatario.
El tercer anuncio del día involucra a ProColombia. Bluman adelantó que la entidad reducirá el tamaño de sus sedes internacionales y trasladará sus oficinas al interior de las embajadas colombianas. La justificación es explícitamente fiscal: eliminar la duplicidad de infraestructura entre ProColombia y la red diplomática para «ahorrar al Estado colombiano unos recursos muy importantes», en palabras del propio presidente. De La Espriella cerró el mensaje con una declaración de principios: «Los recursos públicos, al final del día, son la plata del pueblo colombiano. Austeridad, lucha contra la corrupción».
El conjunto de medidas dibuja un patrón reconocible: deshacer en días lo que el petrismo construyó en años, con énfasis en la señal simbólica tanto como en el efecto práctico.
Conviene mirar los incentivos. La reactivación del carbón a Israel no es solo un gesto comercial; es la cancelación explícita de una política exterior ideologizada que le costó a Colombia mercados y credibilidad inversora. Que ocurra en la segunda semana de gobierno indica que De La Espriella entiende que el tiempo de las señales es ahora, antes de que la inercia burocrática se instale.
La fusión de ProColombia con la red de embajadas, si se ejecuta con disciplina, podría ser el primer caso verificable de reducción real del aparato estatal en Colombia en mucho tiempo. El dato importa más que el ruido: no es retórica de campaña, es un decreto firmado. Lo que resta es la implementación, que es donde los gobiernos suelen perder lo que ganaron en el anuncio.



