Un ciudadano lituano identificado con el apellido Jouzapas, de 64 años, fue detenido el fin de semana pasado en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, en Alajuela, luego de que agentes costarricenses hallaran 3.265 gramos de cocaína ocultos en su equipaje.
La operación fue ejecutada de manera conjunta por la Policía de Control de Drogas (PCD) y el Servicio de Vigilancia Aérea (SVA). El sospechoso había ingresado a Costa Rica en un vuelo procedente de Bogotá, Colombia, y su destino final declarado era Europa.
La modalidad de ocultamiento llamó la atención de las autoridades: la droga estaba distribuida en rollos cubiertos con plástico transparente y papel aluminio diseñados para simular rollos de papel para fax. El director de la PCD, Stephen Madden, confirmó que el cargamento «estaba ubicada en una maleta y venía oculta en rollos cubiertos con plástico transparente y aluminio que simulaban ser papel para fax».
Además de la cocaína, los agentes decomisaron al pasajero USD 289 en efectivo.
El hallazgo no fue producto del azar. Según Madden, la detención resultó del «trabajo coordinado» entre ambas instituciones a partir de labores de análisis y perfilamiento de pasajeros: revisión de rutas, comportamiento de viajeros, origen y destino de los vuelos y otros criterios de riesgo. El apoyo tecnológico del SVA fue determinante para identificar al sospechoso antes de que pudiera continuar su trayecto.
Tras el decomiso, Jouzapas fue puesto «a la orden de la autoridad judicial para enfrentar el proceso penal», en palabras del propio Madden. Quedó a disposición de la Fiscalía de Alajuela, donde enfrentará una investigación por el presunto delito de tráfico internacional de drogas. La legislación costarricense contempla sanciones penales para quienes transporten o introduzcan drogas de uso no autorizado al territorio nacional, en especial cuando las conductas forman parte de operaciones internacionales.
La investigación continúa bajo dirección del Ministerio Público. Las autoridades buscan determinar el origen exacto de la droga, quién entregó el cargamento al detenido, el país europeo de destino final y si existen otras personas vinculadas con la operación.
El caso ilustra el papel que ocupa el Juan Santamaría como nodo de tránsito entre América del Sur y Europa, y la presión que eso impone sobre los cuerpos de seguridad costarricenses.
Conviene mirar los incentivos. La ruta Bogotá-San José-Europa es conocida por las organizaciones de tráfico precisamente porque los aeropuertos de conexión medianos suelen concentrar menos recursos de inteligencia que los grandes hubs. El perfilamiento sistemático —técnica que algunos cuestionan por razones ideológicas— demostró aquí su eficacia práctica: sin él, 3.2 kilogramos de cocaína habrían llegado a Europa en el equipaje de un pasajero de 64 años que difícilmente encaja en el estereotipo del correo. El dato importa más que el ruido: las instituciones funcionan cuando se les dota de herramientas y se les permite usarlas.



