El precio de los combustibles en España varía cada día, según publica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ante esa volatilidad, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha difundido una serie de recomendaciones que, según el organismo, permiten ahorrar hasta 500 euros por año, reducir emisiones y alargar la vida útil del vehículo.
El primer punto es la gestión de marchas. La DGT señala que los motores actuales responden bien en marchas largas a bajas revoluciones, y recomienda que antes de alcanzar los 50 km/h ya se haya engranado la cuarta o quinta marcha. Apurar las marchas cortas, salvo en pendientes pronunciadas, eleva el consumo sin beneficio apreciable.
En ciudad, el organismo aconseja apagar el motor en detenciones prolongadas cuando el vehículo no disponga del sistema Start/Stop. La aceleración progresiva en semáforos y anticiparse al tráfico —dejando de acelerar al ver un vehículo más lento a distancia— son hábitos que, según la DGT, evitan frenadas bruscas y el consiguiente gasto extra de combustible.
El aire acondicionado merece atención particular: mantenerlo encendido sin necesidad incrementa el consumo entre un 10% y un 20%, según el mismo organismo. Llevar las ventanillas cerradas en carretera también contribuye a preservar la aerodinámica del vehículo.
El maletero es otro factor subestimado. Sobrepasar el límite de peso altera la aerodinámica y eleva el gasto energético. La DGT observa que el conductor español tiende a convertir el maletero en un trastero, acumulando objetos que no se utilizan en los trayectos habituales.
Sobre los neumáticos, el organismo advierte que circular con una presión apenas 0,5 bares por debajo de la recomendada por el fabricante puede incrementar el consumo un 2% en zonas urbanas y un 4% en interurbanas. Además, existen neumáticos de baja resistencia a la rodadura, disponibles en casi todas las marcas, que pueden reducir el consumo hasta un 3% con precios similares a los convencionales.
El dato importa más que el ruido. Detrás de cada recomendación técnica hay una lógica de incentivos clara: el conductor que ajusta su comportamiento al volante retiene dinero en su bolsillo sin depender de subsidios ni de intervenciones sobre el precio en el surtidor. La DGT cifra en hasta 500 euros anuales el ahorro potencial, una cifra que ninguna bonificación fiscal temporal ha igualado de forma sostenida.
Conviene mirar los incentivos. Cuando el Estado ofrece consejos de eficiencia en lugar de congelar precios o subvencionar el combustible con dinero de los contribuyentes, el resultado es más duradero y no distorsiona el mercado. La información transparente sobre precios —publicada por el propio Ministerio— y la educación vial son instrumentos de libre mercado que empoderan al conductor sin cargar al erario. Ese es el modelo que funciona.



