El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Pérez Mackenna, completó este miércoles una jornada de reuniones políticas en Beijing que incluyó encuentros con el canciller chino Wang Yi, el viceprimer ministro He Lifeng, el viceministro de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma Zhou Haibing y el ministro de Ciencia Yin Hejun. Lo acompañó en cada cita el embajador Alfonso Silva.
El mensaje central fue de continuidad: «el propósito de esta visita es reafirmar el compromiso y el interés de Chile por seguir profundizando sus vínculos con China», declaró Pérez Mackenna. El canciller reafirmó además el compromiso chileno con el principio de «una sola China», que establece que territorios como el Tíbet, Taiwán, Hong Kong o Macao forman parte del mismo Estado, y expresó apoyo a Beijing para la organización de la Cumbre de Líderes del APEC prevista para noviembre.
Los números respaldan la centralidad de la relación. China es hoy el mayor socio comercial de Chile: el comercio bilateral creció casi 15% en el último año y alcanzó US$67.000 millones, cifra que representa más de un tercio del comercio total del país. Las inversiones chinas en Chile ascienden a cerca de US$4.000 millones, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En el encuentro con Zhou Haibing se abordó la reactivación del Diálogo Estratégico en Cooperación y Coordinación Económica Chile-China en 2027 y oportunidades de inversión. Pérez Mackenna subrayó que reactivar el crecimiento es prioridad para Santiago y que China «puede jugar un papel fundamental». La agenda incluyó también cooperación en inteligencia artificial, robótica e innovación, áreas que el canciller describió como los «motores» de la próxima etapa de la asociación.
El ministro destacó las ventajas comparativas de Chile: matriz energética renovable, reglas estables e institucionalidad sólida. Estos argumentos ya los había expuesto días antes en Santiago, en el seminario «Chile-China: mirando la próxima década» organizado por la Sociedad de Fomento Fabril.
El Minrel recordó los hitos que definen la relación: en 1970 Chile fue el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular; en 1999, el primero de América Latina en apoyar su ingreso a la OMC; en 2004, el primero en reconocerla como economía de mercado; y en 2005, el primero en suscribir un Tratado de Libre Comercio. «Estos hitos reflejan la continuidad y profundidad de una relación que Chile ha construido como una verdadera política de Estado a lo largo de más de 55 años», sostuvo Pérez Mackenna.
Conviene mirar los incentivos. La visita confirma que Santiago trata el vínculo con Beijing como política de Estado, por encima de los ciclos electorales, lo cual aporta previsibilidad para los flujos de comercio e inversión que la economía chilena necesita. Sin embargo, la reafirmación del principio de «una sola China» —que implica la posición sobre Taiwán— tiene un costo geopolítico que no es neutro en el contexto actual de tensión entre Washington y Beijing. Para una economía pequeña y abierta como la chilena, la concentración de más de un tercio de su comercio en un solo socio es también una vulnerabilidad estructural que ningún comunicado de cancillería resuelve. El dato importa más que el ruido diplomático.



