El calor extremo, los parásitos y las emergencias domésticas concentran las advertencias que Bailey, vinculado a la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA), formuló en una entrevista con la revista People. Sus recomendaciones ofrecen un marco práctico para propietarios de mascotas durante los meses de verano.
La regla del calor
Bailey planteó una guía sencilla: si el ambiente exterior resulta demasiado caluroso para una persona, «definitivamente» también lo será para su mascota. A partir de ese principio, aconsejó acortar los paseos en jornadas calurosas y concentrarlos cerca del amanecer o del atardecer, cuando las temperaturas son más bajas.
También recomendó evitar el pavimento y el asfalto, superficies que elevan su temperatura con rapidez, y preferir las áreas con césped para proteger las patas de los animales. Mientras permanecen al aire libre, los propietarios deben observar señales de sobrecalentamiento, entre ellas el jadeo excesivo, y garantizar acceso permanente a sombra y agua fresca.
El riesgo del automóvil
Uno de los escenarios que Bailey describió como más peligrosos es dejar a un animal dentro de un vehículo estacionado. Según explicó, la temperatura interior «aumenta en minutos a un nivel inaceptable», incluso si la persona planea ausentarse brevemente o deja el motor encendido. Su recomendación fue directa: evitar esa conducta sin excepciones.
Garrapatas y gusano del corazón
Más allá del calor, Bailey identificó a las garrapatas como su mayor preocupación para 2026 y sostuvo que podría ser un año con una presencia especialmente importante de estos parásitos. Las afecciones que transmiten, como la enfermedad de Lyme, pueden ser «devastadoras» y «difíciles de diagnosticar», según sus palabras. Frente a ese escenario, aconsejó mantener a los animales protegidos mediante productos preventivos y consultar con un profesional veterinario para determinar el tratamiento adecuado en cada caso.
Bailey también destacó la importancia de proteger a los perros frente al gusano del corazón, una enfermedad transmitida por mosquitos que resulta relativamente sencilla de prevenir mediante medicamentos, pero muy difícil de tratar una vez que se presenta.
Preparación ante emergencias
Otra recomendación apunta a tener preparado un bolso de emergencia para cada mascota. Bailey explicó que ante la necesidad de abandonar el hogar por condiciones meteorológicas severas u otra emergencia, una persona puede no recordar de inmediato los medicamentos o la correa de su animal. El equipo debe contener alimento y medicación suficientes para varios días, registros médicos, una correa y recipientes para comida y agua. Esos mismos elementos, señaló, resultan útiles durante viajes o vacaciones.
Para los gatos, aconsejó mantener el pelaje en buenas condiciones durante los meses estivales: los nudos pueden retener temperatura y favorecer el sobrecalentamiento incluso cuando el felino descansa en interiores bajo los rayos del sol.
Lectura de Continente
Las advertencias de Bailey ilustran un principio que trasciende el cuidado animal: la responsabilidad individual no se delega en el Estado ni en la regulación. Ninguna ordenanza municipal sustituye la decisión del propietario que elige no dejar a su perro en un automóvil bajo el sol. El conocimiento experto tiene valor precisamente cuando llega directamente al ciudadano, sin intermediarios burocráticos que lo diluyan.
Conviene mirar los incentivos: la prevención —vacunas, antiparasitarios, rutinas de paseo— es sistemáticamente más barata y menos traumática que el tratamiento. El dato importa más que el ruido, y aquí el dato es claro: un año con alta presencia de garrapatas no es una abstracción estadística, sino un riesgo concreto que se gestiona con información y acción temprana.



