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Argentina busca su identidad ante Egipto en los octavos del Mundial

Scaloni confirma cambios y exige intensidad tras la preocupante actuación frente a Cabo Verde. Messi, con siete goles en el torneo, vuelve a ser la carta central.
Foto: lanacion.com.ar
Las Américasmartes 7 de julio de 2026

ATLANTA — Cuatro días después del triunfo en tiempo suplementario ante Cabo Verde, que dejó más dudas que certezas, la selección argentina enfrenta este martes a Egipto en los octavos de final del Mundial con una consigna interna que va más allá de la táctica: volver a parecerse a sí misma.

El propio Lionel Scaloni admitió que, de sus 100 encuentros al frente del equipo, ese partido había sido el que más le enseñó como entrenador. La clasificación fue interpretada en el cuerpo técnico como una advertencia a tiempo, no como un alivio.

El diagnóstico, en cuatro puntos

Lionel Messi fue el primero en hablar claro: «Hay que corregir muchas cosas», dijo el capitán tras el partido, señalando el conformismo después del primer gol y los desacoples en la presión en bloque. Scaloni agregó dos elementos más al análisis: la falta de intensidad —uno de los rasgos que definió su ciclo— y la necesidad de más pausa y paciencia para construir juego sin apurarse al ataque directo.

El recuerdo de Qatar 2022 apareció enseguida. Tras la derrota ante Arabia Saudita en aquel torneo, el equipo encontró un punto de inflexión. Esta vez el golpe no llegó en el debut sino ya en la fase de eliminación directa, y el resultado no castigó: Argentina avanzó con un funcionamiento que, según el propio cuerpo técnico, deberá mejorar de inmediato.

Los cambios que prepara Scaloni

El entrenador no reveló la formación, pero las señales del entrenamiento del lunes en Kennesaw State University fueron elocuentes. Scaloni se mostró más inquieto y activo que de costumbre, cercano a los jugadores durante toda la práctica.

Leandro Paredes es el único ingreso confirmado por el técnico en conferencia de prensa, aunque sin precisar a quién reemplazará. Todo indica que saldrá Thiago Almada, para dar mayor control al mediocampo y permitir que Alexis Mac Allister recupere libertad de movimiento sobre el sector izquierdo.

El segundo cambio probable sería el ingreso de Julián Álvarez por Lautaro Martínez, aunque el delantero del Atlético de Madrid no ha mostrado aún el nivel de su última temporada en España. Además, Nicolás Tagliafico podría regresar a la titularidad en lugar de Facundo Medina, con la intención de reconstruir el equipo de atrás hacia adelante con un lateral de características más clásicas.

El rival y sus condiciones

Egipto terminó segundo en su grupo, detrás de Bélgica, y llegó a octavos tras eliminar a Australia por penales. Su entrenador, Hossam Hassan —gloria del combinado egipcio que asumió el cargo en 2024—, es descrito como un técnico pragmático que adapta su planteo al rival. Parte de un 4-2-3-1, presiona en la mitad de cancha y ataca con mucha gente, aunque frente a Argentina podría defender con una línea de cinco sin renunciar a la verticalidad de su cuarteto ofensivo: Emam Ashour, Mohamed Salah, Mostafa Zico y Omar Marmoush.

Salah es la gran figura egipcia, aunque según las crónicas del torneo aparece lejos de su mejor versión. En el ranking FIFA, Egipto figura incluso por detrás de Austria. Con todo, la actuación ante Cabo Verde provocó que ningún cruce volviera a parecer sencillo.

Argentina, señaló Paredes, tiene la instrucción clara: «Scaloni nos pidió que intentemos presionar y que dejemos la imagen de que queremos siempre lo mismo».

La lectura de Continente

El fútbol, como la economía, premia la consistencia de los fundamentos y castiga el relajamiento después del primer éxito. Argentina ganó, pero el conformismo tras el primer gol ante Cabo Verde es exactamente el tipo de error que los equipos grandes no pueden permitirse en una fase de eliminación directa. Conviene mirar los incentivos: cuando el resultado llega sin el proceso, el proceso se deteriora.

Messi tiene siete goles en el torneo. El talento individual está. La pregunta que Scaloni intenta responder en Atlanta es si el colectivo puede volver a sostenerlo. El dato importa más que el ruido: los equipos campeones no se recuerdan por sus figuras aisladas, sino por la solidez que las rodea.

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