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Anatomía del conflicto sexual: Brennan lleva la ciencia genital animal al Parque Explora

La bióloga colombiana Patricia Brennan, con más de dos décadas estudiando morfología genital en vertebrados, conversará en Medellín sobre autonomía reproductiva femenina en la naturaleza.
Foto: elcolombiano.com
Ciencia y tecnologíalunes 17 de agosto de 2026

La bióloga bogotana Patricia Brennan es, por formación y trayectoria, una de las investigadoras con mayor especialización mundial en morfología genital animal. Más de veinte años de trabajo en laboratorio —con tiburones, serpientes, alpacas, delfines y aves— respaldan esa afirmación sin hipérbole.

Brennan conversará con la ginecóloga Marta Agudelo en el Parque Explora de Medellín, en una edición de la franja Noche de ciencia para adultos. La conversación será moderada por el biólogo David Vásquez. La fuente consultada indica la fecha del 21 de agosto, aunque no precisa el año del evento.

El hilo conductor de su investigación es el conflicto sexual: la discrepancia evolutiva entre los intereses reproductivos de machos y hembras. «Las vaginas no son, como se asumió erróneamente por décadas, simples receptáculos o tubos. Hay vaginas espiraladas y laberínticas que subvierten la idea de que solo los machos eligen», señala una publicación del Parque Explora citada en la fuente.

El caso más ilustrativo de su carrera proviene de los patos. Al diseccionar el pene de uno de estos animales, Brennan encontró un órgano de dimensiones y forma inesperadas. La pregunta sobre la contraparte femenina la llevó a un hallazgo mayor: una vagina con cámaras y espirales que, según su investigación, funciona como mecanismo de defensa ante copulaciones forzosas. «Lo que pudimos demostrar es que estas vaginas tan complejas previenen que el pene pueda entrar profundamente, y entonces el esperma que esos machos ponen se queda muy cerca a la entrada de la vagina y las hembras lo pueden descartar», explica Brennan.

El patrón se repite en otras especies. En su laboratorio han documentado adaptaciones que, en sus palabras, otorgan a las hembras «autonomía sexual». «Cuando pensamos en la naturaleza, la mayoría cree que las hembras son unos robotcitos y los machos son siempre muy agresivos. Es mentira: las hembras siempre están respondiendo, porque la evolución es un baile de dos», afirma.

Su trayectoria académica arrancó en una expedición marina donde el equipo describió una especie de ballena conocida hasta entonces solo por el cráneo. Esa experiencia la llevó a doctorarse en la Universidad de Cornell, donde estudió la biología reproductiva del Tinamus major. Observando el apareamiento de esa especie notó que el macho poseía pene —rasgo infrecuente en aves— y de ahí derivó la pregunta de su posdoctorado: por qué algunas especies lo habían perdido.

Brennan también apunta a una dimensión institucional: la composición del campo científico determina las preguntas que se formulan. «La ciencia ha sido dominada por hombres blancos del hemisferio norte por siglos. Ellos han hecho unas preguntas muy específicas, muy buenas, desde su punto de vista. Pero ahora empezamos a tener más diversidad», sostiene.

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Conviene mirar los incentivos. La investigación de Brennan es un recordatorio de que la ciencia básica —sin aplicación comercial inmediata, sin titular político— produce los cambios de paradigma más duraderos. Durante décadas, la morfología genital femenina en animales fue un campo ignorado, no por falta de relevancia, sino por falta de quién hiciera la pregunta. El dato importa más que el ruido: cuando los recursos y la libertad académica permiten que investigadores con distintas perspectivas accedan al laboratorio, el conocimiento se expande en direcciones que ningún comité central habría planificado. Esa es, precisamente, la lógica del libre mercado de ideas aplicada a la ciencia.

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