El partido liberal ruso Yábloko publicó este domingo un informe titulado «Entonces exclúyanlos a todos» en el que denuncia que los cinco partidos con representación parlamentaria recibieron entre 2021 y 2025 al menos 1.153 millones de rublos —unos 13,6 millones de dólares al cambio actual— en donaciones «con indicios de financiación extranjera».
La acusación llega cuatro días después de que el Tribunal Supremo ruso anulara el registro de las listas de Yábloko, alegando precisamente financiación del exterior. El monto que motivó la exclusión: 16.900 rublos, equivalentes a unos 200 dólares.
Según el informe de Yábloko, Rusia Unida —el partido del Kremlin— habría recibido 811.750 millones de rublos (cerca de 10 millones de dólares) de donantes en 22 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania, naciones que Moscú clasifica como «hostiles». El propio partido aclara que no afirma que esas formaciones hayan violado la ley, pero sostiene que «todos los partidos parlamentarios claramente han infringido el criterio acuñado por la decisión del Supremo» del 10 de agosto.
Yábloko recurrió el viernes la resolución ante el mismo Tribunal Supremo, que deberá emitir una decisión este lunes. El partido exige o la anulación del fallo o la aplicación «congruente» del mismo criterio a todas las formaciones que compiten en los comicios parlamentarios del 20 de septiembre.
La formación liberal señala además que la ley rusa no prohíbe a un particular donar dinero recibido desde el exterior, por lo que convertir ese hecho en «financiación extranjera» de un partido constituye, en sus palabras, «una construcción jurídica absurda y sinsentido».
El contexto político agrava la lectura del caso. Desde que Yábloko fue registrado a finales de julio por la comisión electoral, su intención de voto se disparó, especialmente en grandes ciudades y entre jóvenes que rechazan combatir en Ucrania. Según analistas citados en la fuente, ese ascenso «asustó a la Administración presidencial». El periodista independiente Mijaíl Zigar aseguró el sábado que fue el propio Vladímir Putin quien tomó personalmente la decisión de excluir al partido. El lema electoral de Yábloko, «Por la paz y libertad», contrasta directamente con el «Todo por la victoria» de Rusia Unida.
Los dirigentes de Yábloko son, según la fuente, perseguidos y encarcelados por sus críticas a la guerra en Ucrania.
El dato importa más que el ruido. Lo que está en juego no es un tecnicismo sobre donaciones: es la arquitectura de un sistema electoral diseñado para producir resultados, no para reflejar preferencias. Cuando una norma se aplica con una precisión de 200 dólares contra la oposición y se ignora ante cifras millonarias del partido gobernante, el principio de igualdad ante la ley deja de ser un principio y se convierte en decorado. Las instituciones que no se aplican de forma congruente no son instituciones; son instrumentos. La pregunta que el Tribunal Supremo responderá este lunes no es jurídica: es política, y Moscú ya ha dado suficientes señales sobre la respuesta.


