El presidente Donald Trump afirmó este lunes que el líder norcoreano Kim Jong-un ha respondido a los mensajes que le envió para retomar el diálogo, y calificó esos intercambios de «muy positivos». Trump no ofreció detalles sobre el contenido ni el formato de las comunicaciones, y se limitó a confirmar que Kim «lo ha hecho» cuando se le preguntó si el líder norcoreano había respondido.
El anuncio llegó un día después de que Trump publicara en redes que el Pentágono reducirá la escala de las maniobras militares conjuntas entre Seúl y Washington. En ese mismo mensaje, el presidente republicano describió a Corea del Norte como un país que ha sido «respetuoso» durante sus mandatos y criticó a Corea del Sur por negarse a apoyar a Washington en su objetivo de «desnuclearizar» Irán.
Trump también aseguró que Seúl convenció a la administración de Joe Biden de rebajar el incremento de la contribución surcoreana al gasto militar compartido. «Convencieron a Biden de que probablemente yo era una mala persona, y no deberían haberlo hecho», declaró el mandatario.
El presidente defendió su decisión de reducir los ejercicios militares argumentando que hace de la península coreana un lugar «más seguro» y que Kim siempre lo ha «tratado con respeto». Durante su primer mandato, entre 2017 y 2021, Trump ya ordenó suspender las maniobras militares estivales con Seúl para favorecer el diálogo con Pyongyang. En aquel período se reunió en tres ocasiones con Kim, aunque las negociaciones se rompieron de forma abrupta al considerar insuficiente la oferta de Pyongyang.
La exsecretaria de Estado Hillary Clinton cuestionó públicamente este giro. «El presidente está haciendo que la política de Estados Unidos sea más favorable hacia Corea del Norte y Rusia que hacia Canadá y Omán», escribió en su cuenta de X. Clinton aludió también a la amenaza de Trump de «bombardear» Omán si el país árabe se interponía en el diálogo entre Washington y Teherán, y señaló la distancia creciente con Canadá, país que convive desde la llegada de Trump con afirmaciones sobre una posible anexión, aranceles y críticas al T-MEC.
El contexto regional añade complejidad al movimiento. Según las fuentes disponibles, Corea del Norte se encuentra actualmente muy próxima a Rusia, lo que modifica los cálculos estratégicos respecto al primer mandato de Trump. Seúl, por su parte, ha llamado a reanudar el diálogo con Pyongyang y busca poner fin formalmente a la guerra, técnicamente aún vigente entre ambas Coreas.
Conviene mirar los incentivos. La reducción de maniobras militares es una concesión tangible y verificable que Washington entrega antes de que exista acuerdo alguno sobre desnuclearización. En el primer mandato, ese mismo esquema —gestos unilaterales a cambio de promesas de diálogo— no produjo resultados concretos y, según expertos citados en las fuentes, pudo incrementar la desconfianza del régimen. El dato importa más que el ruido diplomático: Pyongyang dispone hoy de un vínculo estratégico con Moscú que no tenía en 2018, lo que eleva su poder de negociación y reduce los incentivos para hacer concesiones.
Para la política exterior de Rubio y para los aliados del Indo-Pacífico, la señal es incómoda: Washington parece dispuesto a ajustar compromisos de seguridad con socios formales antes de obtener garantías verificables del lado contrario. La historia sugiere cautela.



