Un terremoto de magnitud 5 con epicentro en la localidad de Alhendín, provincia de Granada, sacudió este sábado gran parte de Andalucía y se sintió en las regiones limítrofes de Murcia, Castilla-La Mancha y Extremadura, así como en Madrid. Ni Protección Civil ni los servicios de emergencias reportaron víctimas, aunque el evento causó daños materiales.
La ciudad de Granada y su área metropolitana acumularon 40 temblores de intensidad diversa durante la noche anterior al seísmo principal. La continuidad de los temblores llevó a numerosos vecinos a salir de sus hogares y concentrarse en parques y otros espacios al aire libre.
El Gobierno de Bolivia fue uno de los primeros en reaccionar desde América Latina. El Ministerio de Relaciones Exteriores y la embajada boliviana ante España expresaron «su más profundo pesar y solidaridad con el pueblo español y, de manera muy especial, con toda la comunidad residente en Granada y sus familias», según un comunicado oficial.
La Misión Diplomática boliviana anunció que realiza «un monitoreo activo y la verificación de la posible afectación a ciudadanos bolivianos». El Estado boliviano solicitó a sus connacionales en Granada y áreas vecinas, o a cualquier familiar con información sobre un compatriota afectado, que se pongan «en contacto inmediato para recibir la asistencia y protección consular requerida».
Las autoridades bolivianas recomendaron además a su comunidad en España «mantener la calma, seguir estrictamente las indicaciones de seguridad emitidas por las autoridades locales españolas, y mantenerse informada exclusivamente por los canales oficiales».
El comunicado reiteró el «firme y constante compromiso» del Estado boliviano «con la defensa de los derechos, la protección y el bienestar de todos los bolivianos en el exterior».
Conviene mirar los incentivos. La respuesta consular boliviana, más allá de su valor protocolar, refleja una realidad demográfica concreta: la comunidad latinoamericana en Andalucía es numerosa y políticamente relevante para gobiernos que dependen de las remesas y del capital político de la diáspora. Que La Paz active canales de protección antes de que se confirmen afectados habla de una lección aprendida tras emergencias anteriores, cuando la lentitud institucional dejó a ciudadanos sin asistencia en horas críticas.
El dato importa más que el ruido. Granada acumula una historia sísmica conocida; 40 temblores en una sola noche no es una anomalía menor. La ausencia de víctimas es, por ahora, el mejor resultado posible, pero los daños materiales y el desalojo espontáneo de vecinos recuerdan que la resiliencia urbana ante eventos sísmicos depende de infraestructura, no de declaraciones de solidaridad. Esa es la variable que las autoridades españolas deberán responder en las próximas horas.


