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Putin bendice a Rusia Unida mientras excluyen al único partido opositor de las urnas

Las elecciones parlamentarias del 20 de septiembre se celebrarán sin Yábloko, la formación crítica con la guerra, tras su exclusión por las autoridades. El Kremlin llama a eso «desarrollo».
Foto: infobae.com
Internacionalsábado 22 de agosto de 2026

Vladímir Putin intervino este viernes en el congreso preelectoral de Rusia Unida para desearle «éxitos en las elecciones» parlamentarias del 20 de septiembre. «Juntos, sin duda, implementaremos todos nuestros planes y seguiremos avanzando», dijo el presidente ruso ante los delegados del partido oficialista.

El gesto no es solo protocolar. El congreso se celebra días después de que las autoridades excluyeran de la carrera electoral al partido Yábloko, la única formación de cierto peso que mantiene una postura crítica frente a la guerra en Ucrania. Según la fuente, las autoridades también han iniciado una campaña contra los miembros de esa formación que aún conservan la posibilidad de participar en los comicios a título individual.

El cuadro es, por tanto, el de unas elecciones diseñadas sin competencia real: el partido que controla el Estado recibe el respaldo explícito del jefe del Kremlin; el partido que discrepa queda fuera del tablero antes de que empiece el juego.

Hay, sin embargo, un dato que conviene no enterrar. Yábloko aseguró esta semana que, pese a las presiones, el interés de militantes potenciales se ha triplicado y la formación ha recibido miles de solicitudes de rusos que desean sumarse a sus filas. El dato importa más que el ruido: la exclusión administrativa no ha apagado la demanda de una alternativa, sino que, según la propia organización, la ha amplificado.

Putin describió la situación del país con una frase que resume la narrativa oficial: «A pesar de todas las dificultades, el país se está desarrollando». La fórmula es conocida. Reconoce implícitamente que hay dificultades —algo que el discurso del Kremlin evitaba hace apenas dos años— pero las encuadra como obstáculos superables en el camino hacia la prosperidad familiar que el partido promete.

La arquitectura electoral que describe la fuente no es nueva en Rusia, pero cada ciclo la consolida un poco más. Rusia Unida no necesita ganar un debate; necesita que no haya debate. La exclusión de Yábloko no es un accidente burocrático: es la pieza central de un sistema en el que el resultado se administra antes de que el ciudadano llegue a la urna.

Conviene mirar los incentivos. Un parlamento elegido sin oposición verificable no produce legislación que limite al Ejecutivo; produce legislación que lo extiende. Para los ciudadanos rusos que han enviado miles de solicitudes a Yábloko, esa distinción es perfectamente legible. Para los socios comerciales y los gobiernos que aún mantienen canales abiertos con Moscú, también debería serlo.

La historia sugiere cautela ante la idea de que unas elecciones sin competencia producen estabilidad duradera. Producen, en cambio, acumulación de tensiones que tarde o temprano buscan salida. El triplicado interés en Yábloko, en medio de una campaña de presión oficial, es una señal pequeña pero precisa de que esa tensión existe y crece.

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