El streamer Hasan Piker generó una ola de repudio político y comunitario tras declarar, durante una transmisión en vivo el 20 de agosto, que «si los judíos en América siguen poniendo esta idea de que están singularmente invertidos en Israel, eventualmente alguien vendrá y tomará acción, no contra el Estado de Israel, sino contra los judíos americanos». La advertencia fue acompañada de una imagen del senador estatal demócrata de Míchigan Jeremy Moss, quien había ganado su primaria de agosto para un escaño vacante en el Distrito 11.
La reacción no tardó. La representante federal Hillary Scholten (D-Míchigan), vicepresidenta del Democratic Women's Caucus según una de las fuentes consultadas, emitió un comunicado cuatro días después calificando los comentarios de «inaceptables». «Piker es un hack que prospera con el odio, el shock y el asombro porque carece de sustancia», escribió Scholten, quien también señaló que nombrar directamente a un funcionario electo judío constituye «hablar de violencia».
Piker respondió llamando a Scholten «congresista que pone a Israel primero» y aludiendo a lo que describió como un posible escándalo personal. Scholten replicó en tono directo: «Solo uno de nosotros está dañando las posibilidades de una mayoría demócrata en noviembre… ¡y no soy yo!»
El contexto inmediato del comentario de Piker fue un audio que circulaba en línea en el que supuestamente Moss afirmaba que el «propósito entero» de su campaña al Congreso era garantizar el apoyo continuo de Estados Unidos a Israel. Moss negó haber dicho eso y calificó el audio de «manipulado y sin fuente», advirtiendo sobre «una era peligrosa de desinformación».
El candidato demócrata al Senado Abdul El-Sayed, a quien Piker respaldó y quien derrotó a la representante Haley Stevens en las primarias de agosto, no condenó al streamer de manera directa, pero rechazó «la retórica que pone a la comunidad judía en peligro» y aclaró que «nadie habla por esta campaña salvo yo y mis portavoces». El candidato republicano al Senado Mike Rogers exigió a El-Sayed que «desautorice a Hasan Piker de una vez por todas».
Organizaciones judías se sumaron al rechazo. La Federación Judía de Detroit calificó los comentarios de «repugnantes y antisemitas» y llamó a «todos los líderes responsables» a condenar la conducta. El Comité Judío Americano (AJC) sostuvo en X que «culpar a los judíos por el antisemitismo dirigido contra ellos es en sí mismo antisemitismo» y advirtió que quienes han compartido la plataforma de Piker deben elegir entre condenar o ser «cómplices». Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la Liga Antidifamación, cuestionó si los funcionarios electos que se asocian con Piker realmente siguen sus transmisiones o «simplemente ven su alcance e ignoran el antisemitismo rampante».
Piker, quien según las fuentes tiene millones de seguidores en redes sociales, en su mayoría hombres jóvenes, ha desempeñado un papel creciente como figura de campaña para candidatos del Democratic Socialists of America (DSA), varios de los cuales han ganado primarias. Su historial incluye una declaración de 2019 en la que afirmó que Estados Unidos «mereció» los ataques del 11 de septiembre, y comentarios que minimizaron las violaciones cometidas por Hamás durante el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023.
Conviene mirar los incentivos. Piker no es un comentarista marginal: su audiencia masiva lo convierte en un activo electoral real para candidatos que buscan movilizar votantes jóvenes. Eso hace más costoso, no menos, el silencio de quienes comparten su plataforma. Cuando una congresista demócrata debe ser quien trace la línea frente a retórica que organizaciones judías califican de antisemita, el partido enfrenta una pregunta que no puede diferir indefinidamente: ¿hasta dónde llega el precio del alcance digital?



