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Nueva réplica de 5.7 sacude Flores mientras el balance del sismo principal sube a 53 muertos

Dos días después del terremoto de magnitud 7.7, la isla indonesia acumula cerca de un millar de réplicas, más de cinco mil desplazados y un gobierno provincial que aún tramita el decreto de emergencia.
Foto: eluniversal.com.mx
Internacionallunes 17 de agosto de 2026

La isla indonesia de Flores no ha dejado de temblar. Este lunes, a las 8:46 hora local (00:46 GMT), un nuevo sismo de magnitud 5.7 sacudió la región sin activar alerta de tsunami. El epicentro se ubicó 42.1 kilómetros al nornoroeste de Ende —la localidad más poblada de la isla, con unos 90.000 habitantes— a una profundidad de 35.6 kilómetros, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

El temblor llega dos días después del golpe principal: un terremoto de magnitud 7.7 registrado el sábado con epicentro a 62 kilómetros de Ende. Ese sismo dejó 53 muertos, 137 heridos y más de cinco mil vecinos desplazados hacia polideportivos y otros puntos de evacuación. Las autoridades advirtieron que el número de muertos casi con certeza aumentará. Desde entonces, la isla ha registrado cerca de un millar de réplicas, 46 de ellas percibidas por la población.

El gobierno provincial está tramitando un decreto para declarar el estado de emergencia durante los próximos 14 días, medida orientada a coordinar la respuesta con las autoridades centrales. La demora administrativa en formalizar ese decreto, mientras miles de personas permanecen fuera de sus hogares, ilustra una tensión recurrente en la gestión de desastres: la burocracia institucional no siempre corre al ritmo de la emergencia.

Flores forma parte del archipiélago indonesio, que se asienta sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica y volcánica donde se registran unos 7.000 terremotos al año, la mayoría moderados. La isla alberga alrededor de 2 millones de personas, lo que convierte cada evento de gran magnitud en una prueba de capacidad estatal y logística.

El dato importa más que el ruido. Indonesia no es un país que desconozca los terremotos: su historia reciente incluye episodios devastadores que han obligado a revisar protocolos de alerta temprana y construcción. La pregunta relevante no es si Flores volverá a temblar —lo hará— sino si la infraestructura institucional y física de la isla está a la altura de una amenaza que el Anillo de Fuego convierte en permanente.

Conviene mirar los incentivos. La declaración de emergencia, cuando llega con agilidad, desbloquea recursos, acelera la coordinación entre niveles de gobierno y facilita la llegada de ayuda. Cada hora de trámite pendiente es una hora en que más de cinco mil desplazados permanecen en instalaciones provisionales con incertidumbre sobre sus viviendas. La eficiencia del aparato estatal en estas horas críticas no es un detalle administrativo: es la diferencia entre una respuesta que salva vidas y una que las pone en riesgo adicional.

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